20 de diciembre de 2013

Mis primeros meses como madre y estudiante.

Hace unos meses cuando empecé el curso ya os hice una entrada de mi vuelta a clase, qué me parecieron mis compañeros, tantas horas sin estar al lado de mi hija, y los nervios del primer día, podéis leerla aquí.  Pero ya POR FIN han llegado las vacaciones, sí, por fin, llevaba unas semanas que no paraba de estudiar y sentía que iba a explotar, necesitaba un descanso. 
Ser madre y adolescente a la vez es muy difícil, pero si a la vez le sumamos el ser estudiante la dificultad se multiplica. He tenido que aprender a organizarme bien, a estudiar días antes de un examen, y no tener tiempo ni para mi misma, y ahora después de estos meses de tantísimo esfuerzo me siento orgullosa de mi misma. Cuando en verano decía que tenía ganas de empezar el instituto lo decía por esto, por poder mirar atrás y ver que con esfuerzo todo se puede conseguir, y que ser madre no te impide seguir con tu vida adolescente ni mucho menos dejar de estudiar.
Por suerte he tenido unos compañeros estupendos, y si os soy sincera nunca me había sentido tan agusto con una clase como lo estoy este año. No se forman los típicos grupos y todos hablan con todos. Pensaba que por el simple hecho de ser madre me iban a dejar más apartada, pero al final fue todo lo contrario. Cada vez que me preguntaban por quién es mi tatuaje me quedaba callada unos segundos y a continuación decía: "Es por mi hija". Como os podéis imaginar, las caras de las personas que se enteraban que era madre era para echarles una foto, se quedan callados, bloqueados, y lo único que sale de su boca es un: "¿Cuántos años tienes?". Después de responder con mi edad muchas personas podrían haberme insultado, darme de lado, o decirme cualquier cosa, pero todos me animaron y me apoyaron. En los momentos en que cuento que soy madre no siento miedo ni vergüenza, todo lo contrario. Ya es algo que forma parte de mí, algo de lo que me siento orgullosa y no me avergüenzo. No me importaría gritar a los cuatro vientos que soy madre y lo feliz que estoy al lado de mi hija.

13 de diciembre de 2013

13 meses, nuestro número.

El día 11 de este mes hizo un año desde que le dieron el alta a Claudia y por fin pude traerla para casa y pasar desde ese día hasta hoy, los mejores días de mi vida. 
En estas entradas: Esta, y esta, os conté cómo fue su ingreso en el hospital por ser prematura, y los problemas a los que tuvimos que enfrentarnos. Y en esta, os conté cómo fue ese día en el que por fin me dijeron que mi hija ya estaba bien y podía venirse a casa con nosotros. Ya no sería una vuelta a casa en tren triste y sintiendo que me falta algo, ese día fue una vuelta a casa con una sonrisa de oreja a oreja, viendo cómo por primera vez a mi hija le daba la luz del sol y podía cogerla sin miedo a que sonase una máquina, desconectar los cables, y durmiendo en su cuna a mi lado y no a kilómetros en una camita de hospital.
Ese mes que Claudia pasó en el hospital fue el peor mes de toda mi vida. Tan sólo era una niña de 16 años para ver y pasar por todo lo que pasé, y admito que lo pasé realmente mal, no había día que no me enfadase, que no llorase, que no me desesperase, que no tuviese ganas de desconectarla de todos los cables y salir corriendo con ella en brazos. Y es que siendo sincera, no le deseo a nadie tener que ver a su propio hijo detrás de una incubadora viéndote incapaz de hacer algo por él, tan chiquitito, tan indefenso, tan frágil.

22 de noviembre de 2013

Unos cumpleaños muy especiales.

Como muchos ya sabéis hace unas semanas fue mi cumpleaños y el cumpleaños de mi hija. El 9 de noviembre yo cumplía 17 años, y ella el 13 de noviembre cumplió su primer año, mi primer año como madre, nuestro primer año juntas de muchos que vendrán.
Llevaba meses esperando que llegase este mes, que llegase su cumpleaños, de pasar un día genial a su lado y ver cómo disfruta con sus regalos. En verano ya empecé a hacer la lista de los regalos que quería para su cumpleaños, me desesperaba cuando no sabía qué cogerle. Ya tenía de todo, y las cosas que se me ocurrían no servían de nada y las iba a dejar por ahí tiradas, hasta que se me ocurrió la idea de regalarle un andador para que poco a poco empezase a andar por si sola. Una semana antes de nuestros cumpleaños fuimos a comprarle su regalo. La tienda estaba llena de juguetes, de luces, de muñecos, y de sonidos. Claudia estaba como loca mirando a todos los lados, estaba muy ilusionada rodeada de tantos juguetes.

13 de noviembre de 2013

Feliz primer cumpleaños pequeña.


365 días de sonrisas, 365 días de abrazos, 365 días viéndote a ti nada más despertar, 365 días de canciones inventadas para hacerte dormir, 365 días de besos de buenas noches y besos de buenos días, 365 días luchando por salir adelante y hacer que sigas así de feliz, 365 días de te quieros, 365 días de besos y cosquillas, 365 días de carcajadas, 365 días con sus noches sin dormir, 365 viéndote crecer, 365 días cada uno mejor que el anterior, 365 oliendo tu olor a bebé, 365 enseñándote a ser quién eres, y enseñándome tú a ser quién soy, 365 días junto a ti. Mi niña, mi ranita, mi amor, mi tesoro, mi chiquitina, mi gordita, mi dientecitos, mi vida, mi hija, mi Claudia.

Hoy Claudia cumple su primer año, y ahora más que nunca puedo gritar bien fuerte que no cambiaría mi vida de ahora por nada del mundo.

1 de noviembre de 2013

Noches sin dormir.

Cuando me quedé embarazada todo el mundo me decía que aprovechase cualquier momento para dormir, porque en cuanto tuviese a Claudia conmigo no habría noche que me dejase dormir del tirón, pero ella fue la excepción que rompe la regla.
Es cierto que el primer mes, acostumbrada al ambiente de un hospital donde no saben cuándo es de día y cuándo de noche, le costaba mucho dormirse por las noches porque tenía el horario cambiado, y entre eso y el tener que levantarme cada tres horas para darla de comer fueron unas noches horribles, no había quién pegase ojo. Dormía hasta las 3 de la mañana, me despertaba para darla de comer, y ya no había quién fuese capaz de dormirla, así, hasta las 6 de la mañana. Fue una tortura. Me pasaba todo el día cansadísima, pero por suerte mi madre se ofrecía voluntaria para hacer "turnos". Es decir, yo me quedaba con ella hasta las 6, y cuando mi madre se levantaba para llevar a mi hermana al colegio se quedaba con Claudia y yo podía acostarme un ratito, y esas horas de descanso me venían genial. Hasta que llegó un día en el que ya estaba tan agotada que no podía más. Necesitaba dormir, y ella tenía que acostumbrase a dormir por la noche y no por el día. Me la metía en mi cama, la ponía encima de mi pecho y ahí se quedaba dormidita. Era una experiencia genial, yo tenía miedo de moverme y "aplastarla", por eso mismo me pasaba toda la noche quieta mientras ella estaba ahí, encima de mi pecho, escuchando el latir de mi corazón, como cuando estaba dentro de mi. Eso le dejaba muy tranquila y poco a poco empezó a acostumbrarse al horario nocturno y a dormir cuando realmente toca.

18 de octubre de 2013

11 meses: Mes de cambios.

Mi hija hace unos días hizo 11 meses, y sinceramente, este ha sido uno de los mejores lleno de cambios, y un montón de desarrollos por parte de Claudia. Cada vez hace más cositas y cada vez la veo más niña y menos bebé, de hecho, está grandísima y he tenido que comprar un montón de ropa para este invierno y la próxima primavera. Aún no me puedo creer que quede menos de un mes para su primer cumpleaños, el tiempo pasa volando cuando tienes a alguien que hace que tus días pasen siempre con una sonrisa las 24 horas.
Ya hemos empezado a darle puré de pescado y se lo come genial, pero huele que echa para atrás. El pan, las galletas, los aspitos, y todo lo que pille se lo come de una forma rarísima. En vez de chuparlos o moderlos como normalmente hacen todos los bebés ella saca las migitas del pan, o espachurra las galletas, los aspitos o lo que le des apretando el puño, y lo que se come son los trocitos diminutos que caen en la mesa de su trona, parece un pajarillo cogiendo con los dedos las migitas y llevándoselas a la boca. He averiguado que le gustan muchísimo los perros. De hecho por las mañanas tengo que ponerle el programa "malas pulgas", que trata sobre un hombre que adiestra a los perros, y se queda embobada mirándolo.

11 de octubre de 2013

De un segundo a otro.

Mañana hace un año que me enteré que estaba embarazada. Que Claudia se estaba formando en mi interior y que mi vida iba a cambiar por completo. En esta entrada ya conté por qué me enteré tan tarde mi embarazo, pero esta vez hablaré más extensamente de ese día tan especial, 12 de octubre.
Todo empezó una semana santa de 2012, yo me quedé embarazada y no lo iba a saber hasta 6 meses después. Octubre de 2012 fue uno de los peores meses de toda mi vida. A principios de mi embarazo había tenido sospechas, pero después de hacerme el test y que diese negativo, y de ir al médico y que me dijese que era una gastritis me olvidé completamente de la idea de estar embarazada. Hasta que llegó este mes, y los síntomas junto a las sospechas volvieron a mí. Tenía la tripa enorme, los pechos sensibles, estrías por toda la espalda y un extraño movimiento en mi interior. Yo en el fondo, muy en el fondo, sabía que estaba embarazada, pero tenía miedo de aceptarlo, de hacerme otro test, de hablarlo con mi madre, o de ir directamente al médico. Tan sólo tenía 15 añitos, era imposible que estuviese embarazada, ¿qué iba a hacer con mi vida?

27 de septiembre de 2013

Madre y estudiante.

Como muchos ya sabéis, yo estuve el curso 2012-2013 sin estudiar. Estaba en 1º de bachillerato y el parto iba a ser para navidades, por lo que yo iba a poder seguir estudiando sin problemas, hasta que hubo complicaciones y el parto se adelantó a noviembre. Claudia estuvo ingresada un mes en el hospital por ser prematura y yo iba cada día a cuidarla. Eso hizo que el resto del 1er trimestre lo perdiese, así que mis profesores me aconsejaron darme de baja ese curso para que mis notas no afectasen a mi media de selectividad y empezar de nuevo en septiembre, y así hice. Ahora he vuelto a las clases, y con ello, he tenido y tendré que vivir nuevas experiencias y obstáculos.
Vuelvo a empezar 1º de bachiller, ciencias, y espero que este curso se me de igual que los anteriores. Nunca he suspendido ninguna asignatura, y como mucho habré suspendido dos o tres exámenes en mi vida, y espero que siga siendo así por mucho tiempo.

13 de septiembre de 2013

10 meses junto a ti.

Hoy es otro día más que me paso recordando cómo empezó todo. El día que la tuve por primera vez entre mis brazos, su primera noche en casa, su primera sonrisa, su primera palabra. Hoy, Claudia hace 10 meses, 10 meses cada uno mejor que el anterior.
Si en la entrada donde os contaba los 9 meses de Claudia os dije que ya se ponía de pie y daba pasitos, ahora en esta donde os hablaré de este último mes os digo que quiere estar todo el día de pie, si la sentamos llora y hace fuerza con las piernas para ponerse de pie o por lo contrario se estira para llegar al suelo, aunque aún no sepa andar.

6 de septiembre de 2013

En mi vida, en mi corazón, en mi piel.

"Es una locura, pero tengo ganas de hacerlo". 
Esas fueron las primeras palabras que pasaron por mi mente cuando se me ocurrió hacerme un tatuaje.
Cuando nació mi hija la frase "Never give up" (nunca te rindas) pasó a tener un significado enorme para mí. Cuando me enteré que estaba embarazada, a pesar de mi corta edad y de tener que afrontarlo sola, quise seguir adelante. Cuando todo estaba tan mal, me pasaba las horas encerrada en un hospital, y mi mente pensaba 'no puedo más', yo quería seguir. Cuando las cosas se ponían difíciles no quise dejarlo todo, no quise rendirme, quise seguir adelante por mí y por ella, mi hija. Por eso mismo, pasó por mi mente tatuarme esa frase para tenerla siempre en mente, hasta que se lo comenté a mis padres y se rieron. Yo cada día quiero algo nuevo, y ellos sabían que un tatuaje iba a ser un simple capricho que con los días se me iba a olvidar, y así fue, me olvidé de esa idea. Hasta que a los meses la idea volvió a mí, pero esta vez un XIII (13, en números romanos). Iba a ser pequeño, con líneas rectas, y por lo tanto apenas me iba a doler. No sabía dónde hacerlo, pensé en el tobillo y en el costado, hasta que mi madre me dijo: "Si te vas a hacer un tatuaje, hazlo en un sitio donde lo puedas lucir, en la muñeca por ejemplo.” A mí siempre me han dado mucho “asco” y respeto las venas de las muñecas, no podía ni mirarlas, y sabía que hacerme un tatuaje ahí iba a ser un sacrificio y una superación para mí, pero decidí hacerlo. Mis padres parecía que esta vez iban enserio, estaban convencidos de que me iba a hacer el tatuaje, hasta el punto en el que una mañana mi madre me dijo: "Esta chica se lo ha hecho aquí, ve con ella y pides cita." Tener el apoyo de mis padres me hizo tener más ganas de hacerlo, hasta el punto en el que pensé que tan solo un XIII iba a ser muy poco, yo quería más, quería algo relacionado con mi hija directamente, así que qué menos que tatuarme su nombre. A la tercera fue la vencida, mi tatuaje iba a ser su nombre y su día de nacimiento, además de que según dicen, el 13 en tatuajes da buena suerte. Le dije a mis padres que iba enserio lo del tatuaje, que me llevasen a pedir cita, que me iba a atrever a hacérmelo.

25 de agosto de 2013

¿Quedamos?

“+Mañana quedamos, ¿te vienes? -No me apetece, quiero estar con mi hija." Esta frase se ha repetido a lo largo de todo el verano la mayoría de las veces que alguien me ofrecía quedar.

Para empezar yo nunca he sido de salir, y si lo hacía era a un parque con mis amigas o como mucho a ver una película o comer fuera. No me gustan las fiestas, las discotecas, ni mucho menos los botellones, y siempre subía a la hora que me decían mis padres. Pero ahora que soy madre directamente no me apetece estar en ningún lado, y me siento rara al ser una adolescente que prefiere quedarse en casa.

12 de agosto de 2013

9 meses: Con la suerte bajo el brazo.

Mañana es martes y 13, es decir Claudia hace 9 meses.
Volvimos a ir a la piscina pero no llegué a disfrutar tanto. Había dos niñas que no conocía de nada y que no se separaban de Claudia. Se tiraron todo el día preguntando que si podían cogerla, incluso dentro del agua. A mi me gusta que se acerquen a ver a Claudia, la digan tonterías y me lleguen a preguntar lo que sea, pero esto ya me pareció una falta de respeto. Yo cuando veo a un bebé digo qué mono es, y como mucho le hago alguna moñería y pregunto a la madre cuánto tiempo tiene, pero no pido cogerle así de la nada y sobre todo sin conocerle, molesto a la madre, ni mucho menos pido cogerla dentro del agua que con lo que se mueve a la mínima se escurre y adiós. Estuve evitándolas todo el día, hasta que mi madre tuvo que decirlas que nos dejasen en paz, que la niña estaba conmigo, y por fin nos dejaron en paz. A la semana volvimos a ir y esta vez disfrutamos muchísimo, más que el primer día incluso. El agua estaba muy calentita y Claudia podía estar más tiempo dentro disfrutando más, y se echó una buena siesta conmigo.

5 de agosto de 2013

Abuelos a los 40.

Hace unas semanas fue el día de los abuelos. Como cada año felicité a los míos, pero esta vez tuve que felicitar a alguien más, a mis padres, porque sinceramente, se han convertido en los mejores abuelos para mi hija.
Cuando escuchamos la palabra "abuelo", nos imaginamos una persona mayor, con el pelo blanquecino, y sus arrugas. Hasta que llegaron mis padres. Dos personas sin apenas arrugas, el color de pelo del mismo color que siempre, y algo nuevo en sus vidas, algo que fue una sorpresa para ellos, una nieta.
Todos los padres quieren lo mejor para sus hijas, y está claro que mis padres para mi siempre han querido lo mejor y me han criado de la mejor manera que han podido. ¿Quién iba a decir a mis padres que iban a ser abuelos con 40 años?

29 de julio de 2013

¡Al agua patos!

Después de muchos meses de espera, Claudia por fin pisó una piscina por primera vez, y la verdad es que fue genial. 
Las primeras veces que bañamos a Claudia en su bañera cuando era pequeñita lloraba muchísimo, no le gustaba, pero después le acabó gustando bastante, y ahora que empezaba a sentarse sola, jugar con sus patitos, y bañarse conmigo le encantaba, por lo que supuse que también le gustaría la piscina. 
El día que fuimos a la piscina Claudia miraba todo alucinando. Llegamos al césped, la puse sobre su toalla y estaba feliz, tenía una sonrisa enorme, se ponía a rodar por todas las toallas, a mirar cómo se movían los árboles y a coger ramitas del suelo. Yo tenía mucho miedo de que se quemase o le diese una subida de calor, a si que le puse su gorrito y la llené entera de crema, la pobrecita se quedó blanca, ahora entiendo por qué mi madre me llenaba tanto de crema cuando era pequeña.

15 de julio de 2013

8 meses ya, que se dice pronto.

Después de mucha espera, este mes empecé a darle a Claudia aspitos y pan. Cuando le enseñamos un aspito se vuelve como loca, eso sí, las galletas son su debilidad, le encantan, pero al final se las tengo que quitar porque acaba con trozos muy pequeños, y eso hace que saque su genio y se ponga a llorar, porque esa es otra. Yo soy una persona con mucho genio que se enfada y grita por cualquier cosa, pero sin duda mi hija me supera el doble. Cada 10 minutos en mi casa se escucha un grito que dice... "¡CLAUDIA!", y ahí está ella, haciendo de las suyas. 

1 de julio de 2013

¡Verano!

Muchos de vosotros estabais deseando estas vacaciones para terminar los exámenes y tener libertad, pero aunque yo no he estado estudiando este año, también quería que llegasen. Como ya sabéis la mayoría, este curso tuve que dejarlo en el primer trimestre. Estaba en 1º de bachillerato y el parto iba a ser para navidades, por lo que yo iba a poder seguir estudiando sin problemas, hasta que hubo complicaciones y el parto se adelantó a noviembre. Claudia, como ya he contado por aquí, estuvo ingresada un mes en el hospital por ser prematura y yo iba cada día a cuidarla. Eso hizo que el resto del 1er trimestre lo perdiese, a si que mis profesores me aconsejaron darme de baja este curso para que mis notas no afectasen a mi media de selectividad y empezar de nuevo en septiembre, y así hice. Será difícil, pero con esfuerzo y dedicación todo se saca, y como hasta ahora, tendré tiempo de estudiar y de estar con mi hija, es cuestión de organizarse. 

24 de junio de 2013

El parto y sus sensaciones.

Toda mujer tiene miedo al parto. La mayoría son dolorosos, pero hay otros que apenas duelen y se está tranquila. También hay partos que salen bien, y otros que salen mal y el bebé puede morir, acabar con un problema, tener que permanecer ingresado, o tú puedes perder mucha sangre y hasta morir, pero eso ya son casos muy pequeños. El día que me dijeron que estaba de parto tuve bastante miedo, no por los dolores, sino porque a Claudia le ocurriese algo al ser prematura.

10 de junio de 2013

7 meses: Familia de luchadores.

Claudia dentro de tres días hace siete meses, y la verdad es que este mes ha sido catastrófico. El día que cumplió los seis meses fuimos al médico no sólo para su revisión, sino para que le mirasen un bulto a mi madre. Llevaba años con un bulto bajo la rodilla, pero últimamente cuando andaba se le ponía enorme. Primero creíamos que se le habría salido el líquido de la rodilla, o que sería una acumulación de grasa, pero no se movía. El médico dijo que era un tumor. Un tumor benigno, un lipoma. Era muy profundo y requería cirugía. Cuando tocaba entrar con Claudia esa revisión fue peor de lo que me esperaba. Para empezar nos dijeron que estaba cogiendo poco peso, pero ahí no acabó todo. A todos los bebés en cada revisión la enfermera le vacuna y su pediatra le mira su desarrollo. Pues a Claudia nunca se lo hicieron, y claro, en la de los seis encontraron de todo. La pediatra se dio cuenta que giraba mucho el cuello para un lado y del otro menos (estaba llorando, era normal), y nos dijo que tenía que verla el oftalmólogo por prevenir. Pero aún hay más. Cuando la pediatra le movió la cadera empezó a llorar muchísimo, cosa que me asustó. Empezó a hacerla más movimientos y me dijo que iban a tener que hacerla una radiografía. La cadera de Claudia hacía “clac” y le dolía cuando se la forzaban. A todos los bebés les hacen al nacer radiografías de cadera, pero a ella no se la hicieron. Otro fallo médico más. No tenía ni idea de que Claudia pudiese tener un problema en las caderas, ya que como he dicho mil veces, se pasa el día dando patadas. Al final por las vacunas las primeras noches las pasó bastante mal, pero la metía en mi cama y ahí por lo menos con mis mimos se quedaba tranquilita. 

3 de junio de 2013

¿Qué es ser madre adolescente?

-Una vez que tienes un hijo tienes que pensar en él y no en ti. Un hijo tiene muchos gastos antes y después de nacer y a lo largo de toda su vida. 
-Los primeros meses estás noches sin dormir hasta que el bebé se acostumbra a dormir de noche.
-Un hijo te da muchísimos disgustos. Si yo cuando mi hija no tenía ni un mes he tenido que pasar por todo esto, imaginaros cuando tenga mi edad, empiece a salir con amigos, a tener pareja...
-Hay momentos en los que no puedes más. Tener un hijo es algo precioso y lo mejor que puede pasarte, no puede compararse con nada. Pero recuerda que tienes que estar preparada física y psicológicamente para tener un bebé. Habrá momentos en los que empiece a llorar y te veas incapaz de calmarle. Es algo muy complicado y requiere mucha paciencia y esfuerzo. 
-Necesitas compaginar tus estudios o tu trabajo con tu bebé. Si tienes una familia que te ayude o una pareja se hace menos difícil. Si estás estudiando y estás embarazada tarde o temprano tendrás que dejarlo aunque sea por unos meses. Piensa que la tripa es muy incómoda para el peso de la mochila o para el asiento en el pupitre.

27 de mayo de 2013

¿Estoy embarazada? ¡Qué hago!

Si crees estar embarazada hazte un test de embarazo a los 15 días de tu retraso, pero como no es fiable hazte dos con una semana de diferencia o ve al médico. Los análisis de sangre no fallan, los de orina sí, en mi caso fallaron. Da igual la edad que tengas, en tu farmacia te lo darán, no valen más de 10 euros.

-El test me ha dado positivo, ¿ahora qué hago? Cálmate, respira, y empieza a pensar desde ya lo que quieres para ti y para los que te rodean, pero sobre todo para ti y para tu bebé. Piensa que lo que está en tus manos ahora es una vida que depende de ti, y elijas lo que elijas tu vida cambiará para siempre.
-¿Estaré preparada para tener un hijo tan joven? Siempre se está preparada para ser madre desde el primer momento en el que te quedas embarazada, al ser jóvenes es más difícil, pero eso no quiere decir que no podamos hacer frente a lo que una mujer de 30 años hace. Quien quiere puede.

20 de mayo de 2013

Es pequeña, pero para mi es enorme.

Desde pequeña he sido una persona muy frágil a la cual cualquier crítica le afectaba. Antes era gordita y nunca me he considerado guapa, y con esas características lo normal es que la sociedad te trate fatal, y así me trataban a mi. Hasta que llegó Claudia. Mi "me quiero morir" al minuto de enterarme que estaba embarazada. Mi "yo no quiero un hijo" a las horas de saberlo. Mi "la necesito ya aquí conmigo" a la semana de ello. Mi "vas a ser fuerte y saldrás de esta" a las horas de que ella naciese. Mi "estoy orgullosa de ti" al minuto de que me dijeran que ya estaba recuperada de sus problemas, y mi "si te pasa algo me muero" de mi día a día. 

13 de mayo de 2013

Felices 6 mesecitos mi niña.

Hoy Claudia cumple 6 meses, parece que fue ayer cuando la tuve por primera vez entre mis brazos.
Con la llegada del calor tuve que comprarle varios pijamas finos y empezamos a ponerle ropa de verano. También tuve que comprar una sombrilla para el carro. 
Ya coge cualquier cosa y se las mete todas a la boca, y cuando nos ve a nosotros comer mira nuestra comida para que así la demos, y cuando está despierta se pone a gritar mirando la tele para que le pongamos dibujos. Estrenamos con ella sus primeros zapatitos y estaba super graciosa. Le quitamos los pendientes de la farmacia y le pusimos unos nuestros, y la verdad es que si antes estaba guapa, con estos aún más. Fue el cumpleaños de mi hermana y cuando lo celebramos con sus amigas me imaginé cómo sería llevar a Claudia a cumpleaños y estar con madres mayores que yo, me veo pidiéndome un menú infantil con ella. 

6 de mayo de 2013

El regalo más grande.

Ayer fue el día de la madre, mi primer día de la madre. Hace un año estaba embarazada de apenas un mes. No tenía ni idea de que en mi se estaba formando lo mejor de mi vida, y que, aunque en esos tiempos era pequeñísima, ahora para mi es enorme. En estos seis meses que llevo siendo madre he aprendido lo que de verdad es sufrir.
Una madre es aquella persona que si hiciese falta daba la vida por ti, y no una sola vez, sino miles. Una persona que quiere lo mejor para ti, porque ella también tuvo tu edad y no quiere que sufras. Una persona que es capaz de soportar dolores increíbles sólo por verte por primera vez y darte el mayor regalo como lo es la vida. Una persona que desde que tenías un segundo de vida ha estado ahí contigo. Una persona que mataría a cualquiera que se pusiese por delante o fuese capaz de hacerte daño. Una persona que te ve mal, y se derrumba. Esa que te va a querer siempre. Una persona que tan sólo le importa la vida de su hijo y la suya pasa a un segundo plano, porque prefiere que a ella le caigan mil piedras antes de que a ti te roce una.

22 de abril de 2013

Princesa por un día.

Ayer 21 de abril bautizamos a Claudia. Pensaba que iba a llover o hacer mal tiempo, pero hizo calor y ella pudo lucir su vestido.
Semanas antes tuve que hacerla fotos para los regalitos. Claudia no paraba quieta y se caía para los lados o lloraba, pero con paciencia lo conseguimos y quedaron preciosas.
Pensaba que por eso de ser madre soltera y adolescente no me iban a dejar bautizarla o me pondrían pegas, pero por lo que se ve la iglesia no ha llegado hasta esos extremos y me aceptaron como una más.
Antes de bautizar a un hijo tienes que ir a unas "clases bautismales". La primera fue el sábado pasado. Ahí tenían que ir sólo los padres, yo claro, fui con mi padre. Al llegar, el cura me preguntó cosas para ver si estaban bien rellenados los datos, pero miró a mi padre y dijo: "¿Ese es el padre?" No pude evitar reírme, dije que no, que era el abuelo de la niña. Nos sentamos y empezamos a ver un powerpoint de bautizos. Al día siguiente era una misa en la que teníamos que ir acompañados de los padrinos y del hijo. Los padrinos son mi abuelo materno y mi tía materna, personalmente creo que son los que más se merecen estar en ese lugar. El cura le hizo una cruz en la frente a cada niño y posteriormente lo hicimos los padres y padrinos. En cuanto se acercó a Claudia ella empezó a reírse con él. Cuando cantaban o el cura se levantaba se reía o se ponía a chillar imitando el cante y cuando se cansaba empezaba a llorar, pero mi padre la calmaba. Cuando comulgaron me hizo mucha ilusión que se acercasen a verla.

15 de abril de 2013

5 meses: Nacida para ser feliz.

¡Hemos vuelto a ganar un concurso! Esta vez fue una canastilla que aunque es pequeña estaba llenita de cosas muy útiles para nosotras.
Claudia hace 2 días hizo 5 meses. En la revisión de los 4 nos dijeron que el frenillo de debajo de la lengua lo tiene demasiado largo y se le puede romper, pero que no pasa nada. A mi me pasa lo mismo con el del labio de arriba y por ahora no se ha roto. Le pusieron de nuevo tres vacunas y esta vez  le hicieron reacción muscular. Se tiró dos semanas con una bola en un muslo y no podíamos ni rozarla.
Le pusimos uno de sus juguetes colgado del carro y se quedaba mirándolo asustada, también levantamos el asiento un poco y ya no está tan tumbada, ahora puede ver más el exterior y cuando ve las gotas de lluvia caer se queda embobada.

8 de abril de 2013

3 meses: Ajo, ajo, y ajo.

Claudia tenía 3 meses ya, el tiempo se me pasa volando a su lado. La pusimos los pendientes y lloró tanto que casi me pongo a llorar hasta yo, y mira que mi padre, mi hermana, y todos los clientes de la farmacia intentaban calmarla. Pero está preciosa con ellos, parece más mayor.
Desde que mi madre cuando era pequeña le puso la canción de "Soy una taza, una tetera, una cuchara, un cucharón..." No hay día en el que no tengamos que ponérsela. Le encanta y "baila" a su manera meneándose para todos los lados.
Ya veía perfectamente los objetos, y  puedo decir que tengo una niña bastante cotilla. Nunca le ha gustado estar tumbada. Quiere estar sentada pudiendo cotillearlo todo. Cuando hablamos por teléfono ponemos el manos libres, ponemos el teléfono cerca suya y mira para todos los lados buscando de donde viene la voz, y si es una voz conocida sonríe.

1 de abril de 2013

2 meses: Nuevos cambios.

En la revisión de los 2 meses nos dijeron que Claudia iba a una velocidad de recuperación increíble. Pesaba 3,050 y medía 48 cm, estaba empezando a tener unos mofletes enormes. También la pusieron la vacuna. Eran 3 pinchazos esta vez y a diferencia de la anterior en esta lloró bastante. Por suerte no la hizo reacción aunque se tiró todo el día sin poder mover las piernas.
Ya no hacía falta levantarla cada 3 horas para comer, por lo que por la noche llegaba a aguantar hasta 6 horas, cosa que me facilitaba el descanso. En enero por primera vez salí a la calle sola con ella. Todos me miraban y eso me encantaba. Fui un par de días a la salida del instituto junto a ella para ver a mis amigas y profesores. También tuve una reunión con mi tutora y los jefes de estudio, a los cuales les conté todo lo que me había pasado. Al perder el primer trimestre yendo al hospital para cuidarla me quedaban malas notas y no quería que eso afectase a mi media de selectividad al estar en 1º de bachillerato, por lo que me aconsejaron darme de baja este curso y empezar de cero el siguiente, y eso hice.

28 de marzo de 2013

Nuestras primeras navidades.

En navidades Claudia estuvo constipada. Lloraba porque no podía respirar y se ahogaba mientras dormía. Mi casa estaba entera adornada y a Claudia le encantaba. Ponía unos ojos enormes con las luces de navidad del árbol  y cuando me ponía a jugar con ella con las guirnaldas le encantaba.
En nochebuena al ser tan pequeña y prematura no podíamos sacarla de casa y meterla en ambientes con mucha gente porque tanto estímulo era malo para ella, a sí que la pasamos en casa solos. Eso sí, nos divertimos a lo grande. Mi hermana se disfrazó de angelito y Claudia y yo de Mamá Noel. El traje le estaba enorme y eso le hacía estar más graciosa. Fueron las primeras fotos que nos hicimos en familia y noté lo felices que estábamos todos gracias a ella. Papá Noel le trajo un sonajero, su segundo juguete. Mi madre ya le compró al darla el alta un móvil de peluche que si pulsas las teclas suena.

1 mes: Nueva rutina.

Las primeras semanas que Claudia estuvo en casa fueron muy bonitas, pero también muy complicadas. Fue muy difícil acostumbrarme al ambiente de un bebé. Me dolía no haber pasado con ella su primer mes de vida y que lo hubiese pasado ella sola en el hospital, pero ahora que la tenía conmigo aprovechaba al máximo el día para estar con ella.
Mi hermana estaba constipada cuando Claudia llegó a casa a si que la obligaba a estar distanciada de ella o con una mascarilla, me volví muy tiquismiquis sinceramente.
Los primeros días fueron muy agobiantes, tuve que acostumbrarme a la nueva rutina, y el tener que hacer todo el papeleo de inscribirla y estar de un lado para otro cuando la noche anterior apenas había dormido nada.
Claudia recibió el alta precoz porque sólo pesaba 2,175, para tener el alta definitiva necesitaba los 2,200. En dos días lo superó, pero teníamos que permanecer dos semanas sin salir de casa con ella y recibiendo visitas de una de las enfermeras para pesarla. Pasadas las dos semanas la dieron el alta definitiva.

27 de marzo de 2013

Vuelta a casa, esta vez con ella.

Me costaba mucho despedirme de Claudia cuando me volvía a casa, pero ahora sabía que quedaba muy poco para volverme con ella. En el horario médico siempre aparecía la "B", de dado por boca, y cuando estaba yo también le daba el biberón. Eran biberones chiquitísimos, y aunque le costaba bastante tomárselos se los tomaba bien, sin vomitar ni nada.
El 10 de diciembre una enfermera se acercó mientras le estaba dando de comer y me dijo: "Pues ya come bastante bien", se puso a mirar el horario médico, vio que se lo tomaba todo por boca, y dijo: "Mañana para casita, eh". Sonreí, sonreí muchísimo. Nunca unas palabras me habían alegrado tanto, esa frase marcó un antes y un después.

Ingreso de Claudia en el hospital. Intermedios.

En la sala de Intermedios no están los niños graves, sólo los que necesitan engordar y aprender a comer por boca, aunque allí era todo distinto. En la UCI eran las enfermeras quienes cambiaban a los bebés, los daban de comer, los vestían, etc. Aquí lo tenías que hacer todo tú.
Ya no estaban en incubadoras, estaban en camitas de hospital para bebes, la suya era la 206, ubicada en Intermedios box I.
La primera vez que cambié un pañal parecía un pato, me morí de vergüenza, no sabía cómo coger a mi hija ni cómo ponerle el pañal al estar rodeada de tanto cable y ser tan pequeña.
Allí van vestidos por primera vez con bodys o camisetas del hospital, eso sí, la primera vez que puse un body no encontraba ni los corchetes, y las camisetas se las ataban por detrás con esparadrapo y ella siempre acababa quitándoselas. También nos dejaban ponerla ropa suya traída de casa, siempre y cuando no sea blanca (para que no se mezcle con las sábanas y la echen a la basura o a lavar sin querer y se pierda). La primera vez que la vi vestida con su propia ropa bonita de colores me hizo muchísima ilusión. Todo le estaba enorme, levaba las mangas y calcetines remangados, pero estaba preciosa. Ahora esa ropa me trae muchos recuerdos.

26 de marzo de 2013

Ingreso de Claudia en el hospital. La UCI.

Estuve 3 días ingresada en el hospital, me dieron el alta un jueves por la mañana, pero cuando salí de allí me sentí vacía, me faltaba algo, me faltaba ella... No podía estar en casa sabiendo que Claudia estaba tan lejos de mi sin saber cómo estaba.
Cada día me levantaba a las 10 de la mañana, me cogía el tren, el metro, y me iba a verla sola, con mi mochila donde me metía un bocadillo, dinero, el móvil, una bata, un sacaleches y biberones para ella llenos de mi leche. Tardaba 1 hora en llegar e iba siempre con una sonrisa enorme y ganas de verla. A las 7 de la tarde venía mi padre a buscarme, por lo que me tiraba todo el día allí.
El primer día que vi a Claudia me dio muchísima impresión verla tan pequeña en una incubadora rodeada con toallas para simular el útero y darla calor. Cuando me dejaron cogerla por primera vez parecía que se me iba a colar por debajo del brazo, era delgadísima y frágil. Ni siquiera tenía pezones ni pestañas. Estaba rodeada de cables y me daba miedo que al cogerla se quedase enrollada en ellos o desenchufase algo que no debía tocar.
Ya no tenía la mascarilla de oxígeno puesta, sólo la había llevado 9 horas, había sido capaz de hacer frente al mundo exterior ella sola, me sentí orgullosa en ese momento. Sabía que mi hija iba a ser una niña muy fuerte.
Claudia la primera semana no era capaz ni de abrir los ojos, pero sí era capaz de sonreír, algo que no ha parado de hacerlo desde que nació. Una sonrisa suya nos daba a todos fuerzas para seguir adelante.

"¡Rápido, una ambulancia, la niña ya viene!"

El 9 de noviembre fue mi cumpleaños. Cumplía 16 años y 7 meses y medio de embarazo.
El día 12 de noviembre por la tarde sobre las 17:00 me vinieron dolores en los riñones y empecé a sangrar unos hilitos de sangre. Se lo dije a mi madre y con suerte estaba mi padre de vacaciones, así que nos llevó al hospital. 
Eran las 17:30 cuando me metieron en una habitación, me tumbaron en una camilla y me pusieron las correas para ver las pulsaciones de Claudia. Me dijeron que probablemente sería una infección de orina, muy común entre las embarazadas a final de su embarazo.
Mi madre estaba conmigo, y mi padre y mi hermana en la sala de espera. Cada 10 minutos más o menos notaba dolores en los riñones que duraban unos 10 segundos. Se lo decía a mi madre y me decía entre risas: "Si estuvieses de parto no te podrías ni mover"
Veíamos por los pasillos mujeres que estaban de parto y al lado de mi camilla había un potro donde se realizaban los partos y me imaginaba con miedo y con ganas el día que llegase el mío.


25 de marzo de 2013

Un embarazo de un mes.

Todos los jueves cumplía una semana más de embarazo, y las primeras semanas después de enterarme de mi embarazo fueron horribles. No quería creérmelo, no podía estar pasándome a mi. Siempre vemos casos de chicas jóvenes que se quedan embarazadas y pensamos lo duro que debe ser para ellas, pero jamás se nos pasa por la cabeza que nos puede ocurrir también a nosotras, hasta que nos pasa.
Mi hermana pequeña estaba tan contenta, parecía que los reyes le iban a traer una muñeca nueva. Mi familia se pasaba todo el día pendiente de mi, me querían, y nos apoyaron a todos, sobretodo a mis padres, les ayudaron muchísimo y ellos me ayudaban a mi.
Yo seguía haciendo mi vida normal. Iba al instituto, sacaba buenas notas, hablé con mi tutora sobre mi embarazo y a mis compañeros les dije que tenía una contractura en la espalda y no podía hacer gimnasia. Por el momento no quería que nadie, excepto mis amigas más intimas, se enterasen de mi embarazo, me ponía camisas anchas y, aunque día a día la tripa se iba a notando más y ya era muy difícil esconderla, no quería que lo supiesen. Pasé varios cursos donde llegué a recibir cientos de insultos y pensaba que si se enteraban de que estaba embarazada me harían la vida imposible. Meses más tarde cuando todos se enteraron de que había sido madre su reacción fue todo lo contrario, me apoyaron e incluso muchas de las personas que me estuvieron insultando cursos atrás, me pidieron perdón.
Entre que mi tripa era pequeñita, mi conocimiento de que estaba embarazada apenas duró unas semanas, y me ponía ropa ancha, no pude lucir nada de tripa, y sinceramente me habría encantado.

"Estás embarazada"

Ya va a hacer un año desde que empezó Claudia a formarse dentro de mí. Fue en semana santa cuando mi vida cambió por completo y yo aún no sabía nada, hasta seis meses después.

-En abril, exactamente entre el 5-8 de este mes me quedé embarazada. No usé protección, simplemente realicé la marcha atrás creyendo que así no podría quedarme embarazada, pero me equivoqué
-En mayo yo vi normal que la regla no me bajase, estaba muy agobiada con los exámenes, y yo era una persona muy irregular que en cuanto pasaba por una época de estrés o cambios no le venía la regla.
-Todo iba normal hasta que llegó junio. Empecé con los síntomas de embarazo (pechos sensibles, dolor de ovarios, de riñones, ganas de ir al baño con más frecuencia, etc) y como son muy parecidos, por no decir los mismos, que los premenstruales pensaba que no iba a tardar mucho en venirme la regla.
No había día que no me levantase vomitando, que no fuese al instituto y tuviese que salirme porque me mareaba y me entraban sofocos. Había un suavizante que no podía ni olerlo, me ponía malísima, encima era el que usaba mi madre. Tampoco podía comer cierta comida como el huevo o las albóndigas, las vomitaba. Ahí fue cuando mi madre empezó a preguntarme y a sospechar sobre si podría estar embarazada. Obviamente, yo con miedo se lo negaba, pero también empecé a sospechar y con ello vinieron todos los miedos de un posible embarazo, tan solo era una niña de 15 años.
Decidí hacerme un test de embarazo a mediados de Junio (yo estaba embarazada de más de 2 meses) y dio como resultado NEGATIVO. Me temblaban las piernas cuando tuve ese test entre mis manos esperando ver el resultado, pero después de ver el negativo me tranquilicé. Después de esto descarté toda posibilidad de embarazo, pero como yo seguía con vómitos mi madre me llevó al médico. Me palpó la tripa, me preguntó qué síntomas tenía y me dijo que tenía GASTRITIS y que todos esos vómitos eran a causa de los nervios de los exámenes finales. Una gastritis que acabó teniendo nombre y apellidos...
Una semana más tarde tuve una amenaza de aborto, estuve sangrando durante dos semanas. Al principio con bastante sangre y con coágulos, después era como suciedad. Yo, inocente, pensé que era la regla y tanto a mi como a mi madre se nos quitaron todos los miedos.

Bienvenidos.

Me llamo Lydia, Lidia, o como queráis escribirlo. Actualmente tengo 16 años, nací el 9 de noviembre de 1996, y como ya os habréis dado cuenta, soy madre adolescente. Mi hija se llama Claudia, es prematura, nació el 13 de noviembre del 2012 a las 2:00 am y es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida.
Muchos os preguntaréis el por qué de este blog. Algunos habréis llegado hasta él por mis redes sociales, y otros gracias a google. Escribo este blog para que veas lo que es el día a día siendo madre adolescente sin programas televisivos que sólo enseñan lo que les interesa. Os enseñaré las partes buenas y todas las partes malas que tiene el ser madre adolescente y todo lo que ello conlleva. Quiero demostrar que esto no es un camino de rosas, pero que quien quiere, puede, y yo por mi hija hago lo que haga falta con tal de hacerla feliz. 
Sé que hay muchísimas chicas que son madres, están embarazadas, o creen estarlo, y lo que más necesitan ahora es una persona que haya pasado por lo que ella está pasando y les dé ánimos para salir adelante.
Si estás leyendo esto seguramente se te estarán pasando miles de pensamientos por la cabeza, como por ejemplo:
-Si es muy joven para tener una hija, se ha arruinado la vida.
-Yo en su lugar habría abortado o lo habría dado en adopción.
O por lo contrario comentarios como:
-Yo no habría sido capaz de aguantar todo lo que ella ha aguantado.
-Estoy en su misma situación y no sé qué hacer.
Etc.
Podéis opinar todo lo que queráis, seguramente en vuestra posición también pensaría lo mismo que podéis pensar vosotros, pero ahora que sabéis mi historia, que sabéis todo lo que he tenido que pasar tanto yo, como mi hija y mi familia, ahorraros los comentarios negativos. Un hijo jamás te arruina la vida, solo te la cambia y como veis, yo sigo siendo feliz, de hecho soy más feliz que nunca y sigo haciendo mi vida normal.
No dudéis en dejar comentarios cada vez que queráis, y si queréis que escriba u os cuente algo en especial sólo tenéis que decírmelo y yo lo haré encantada.

Gracias a todos.