26 de marzo de 2013

Ingreso de Claudia en el hospital. La UCI.

Estuve 3 días ingresada en el hospital, me dieron el alta un jueves por la mañana, pero cuando salí de allí me sentí vacía, me faltaba algo, me faltaba ella... No podía estar en casa sabiendo que Claudia estaba tan lejos de mi sin saber cómo estaba.
Cada día me levantaba a las 10 de la mañana, me cogía el tren, el metro, y me iba a verla sola, con mi mochila donde me metía un bocadillo, dinero, el móvil, una bata, un sacaleches y biberones para ella llenos de mi leche. Tardaba 1 hora en llegar e iba siempre con una sonrisa enorme y ganas de verla. A las 7 de la tarde venía mi padre a buscarme, por lo que me tiraba todo el día allí.
El primer día que vi a Claudia me dio muchísima impresión verla tan pequeña en una incubadora rodeada con toallas para simular el útero y darla calor. Cuando me dejaron cogerla por primera vez parecía que se me iba a colar por debajo del brazo, era delgadísima y frágil. Ni siquiera tenía pezones ni pestañas. Estaba rodeada de cables y me daba miedo que al cogerla se quedase enrollada en ellos o desenchufase algo que no debía tocar.
Ya no tenía la mascarilla de oxígeno puesta, sólo la había llevado 9 horas, había sido capaz de hacer frente al mundo exterior ella sola, me sentí orgullosa en ese momento. Sabía que mi hija iba a ser una niña muy fuerte.
Claudia la primera semana no era capaz ni de abrir los ojos, pero sí era capaz de sonreír, algo que no ha parado de hacerlo desde que nació. Una sonrisa suya nos daba a todos fuerzas para seguir adelante.


Allí veías de todo. Enfermeras corriendo de un lado a otro, niños muriéndose, niños con un biombo porque estaban operándole, y lo peor de todo, no parabas de escuchar pitidos. Cada niño estaba enchufado a una máquina a través de un cable puesto en su talón que marcaba sus pulsaciones y respiraciones, y cuando una de ellas bajaba o algo iba mal la máquina pitaba y los médicos corrían a ver si pasaba algo. Cada vez que la máquina de Claudia pitaba se me caía el mundo encima. Miraba los números en la pantalla esperando que subiesen y la máquina dejase de sonar.
El alimento se lo daban por sonda a través de la nariz, no tenía fuerzas ni para engancharse a mi pezón o a un biberón y absorber.
A los niños cuando lloraban les daban una o dos gotitas de glucosa a través de una jeringa para calmarles. A Claudia también se lo hacían, hasta que una vez a la enfermera se le fue la mano. Yo tenía a Claudia en brazos con mi padre al lado cuando vino una enfermera a dárselo, pero esta vez, se lo dio a presión y no poco a poco. Sus pulsaciones bajaron rapidísimamente, me rodearon varios médicos y me quitaron a Claudia de los brazos corriendo, la zarandearon para arriba y la máquina por fin dejó de pitar. Había tenido una insuficiencia respiratoria. Me pasé esos segundos sin respirar, no sabía lo que estaba pasando ni lo que le iba a pasar a mi hija. Mi padre tuvo que salirse porque tenía el corazón en un puño. Entró mi madre y consiguió calmarme.
Todo iba bien hasta que Claudia empezó a bajar de peso y quedarse con 1,600 kg. Un día entré por la sala y me encontré su incubadora tapada con una fuerte luz dándola. Me asusté, una enfermera me dijo que no me preocupara, que tenía la bilirrubina baja (cuando las personas se ponen amarillitas) y que era muy normal en prematuros. Con esa luz no me dejaban sacarla de la incubadora porque tenía que hacerle efecto, a pesar de ello yo me quedaba sentada contemplándola. Ella llevaba una especie de gafitas para que no le hiciese daño la luz en los ojos.
(¿Veis esa cosita tan sumamente pequeña? Era Claudia en su incubadora, la número 6 de la sala.)

Cada vez que entraba por la puerta de la UCI esperaba no encontrarla con la luz puesta, pero nada. Yo lloraba, la luz me mareaba, me salía, llamaba a mi madre, me encerraba en el cuartito para padres... No podía más. La leche de tanto disgusto se me cortó y pasaron a darle leche de otras madres donada. Un día entró mi abuela y me dijo: "Oye, pues ya no está con la luz puesta". Entré corriendo. Era cierto. Me dijeron que en unos días iban a pasarla a la sala de intermedios. Me alegré muchísimo. Claudia tan solo estuvo 9 días en la UCI. Por fin las cosas estaban empezando a salir bien, o al menos, pensábamos que iba a ser así... Nos equivocamos.

4 comentarios :

  1. Asdasdasdasdasd tu blog es tan asvknjdsfjv tienes que escribir más mañana. PROMETO que te leeré<3

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  2. escribe más hoy por favor jsdghlakfjahsgkdjf

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  3. Impresionate, tienes todo mi apoyo preciosa, tú si que eres una luchadora, siempre luchando por tus sueños, que grande eres! Un beso :)

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  4. Qué hermoso. Has sido muy valiente Lydia.

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