28 de marzo de 2013

1 mes: Nueva rutina.

Las primeras semanas que Claudia estuvo en casa fueron muy bonitas, pero también muy complicadas. Fue muy difícil acostumbrarme al ambiente de un bebé. Me dolía no haber pasado con ella su primer mes de vida y que lo hubiese pasado ella sola en el hospital, pero ahora que la tenía conmigo aprovechaba al máximo el día para estar con ella.
Mi hermana estaba constipada cuando Claudia llegó a casa a si que la obligaba a estar distanciada de ella o con una mascarilla, me volví muy tiquismiquis sinceramente.
Los primeros días fueron muy agobiantes, tuve que acostumbrarme a la nueva rutina, y el tener que hacer todo el papeleo de inscribirla y estar de un lado para otro cuando la noche anterior apenas había dormido nada.
Claudia recibió el alta precoz porque sólo pesaba 2,175, para tener el alta definitiva necesitaba los 2,200. En dos días lo superó, pero teníamos que permanecer dos semanas sin salir de casa con ella y recibiendo visitas de una de las enfermeras para pesarla. Pasadas las dos semanas la dieron el alta definitiva.


Sin darnos cuenta Claudia ya tenía un mes. En la revisión nos dijeron que estaba perfecta, pesaba 2,640 y medía 46 cm, pero dijeron que tenían que repetirla las pruebas del talón porque parecía que algo iba mal, otra vez esos nervios y ese nudo en el estómago. Al mes recibimos una carta con el resultado. La abrí con miedo, pero leí que todo estaba perfecto y que sólo había sido un fallo.
Debo deciros que he tenido mucha suerte al tocarme una niña tan buena, se pasaba el día durmiendo por lo que me dejaba tiempo para descansar y para tener tiempo para mí y gastarlo en lo que quiera, y de momento lo más duro de esto fue el tener que despertarme por la noche para darla de comer. Al ser prematura los dos primeros meses teníamos que despertarla cada 3 horas para que así cogiese más peso, se despertase ella o no. Había noches que no dormía y esperaba a que mi madre a las 6 se quedase con ella y a sí yo poder dormir unas horas. La primera noche no dormí nada. Ella no se callaba, yo lloraba, no sabía qué hacer... Menos mal que tenía a mi madre y me ayudó bastante. A Claudia le encantaba dormir en mi cama o sobre mi pecho, olía a mi, a su mamá.
Mi madre me enseñó a hacer todo. La primera vez que la bañamos nos lió una tremenda, luego le encantaba el agua y pegaba pataditas, allí en el hospital no bañaban a los bebés y en casa fue la primera vez que estuvo en contacto con el agua.
De vez en cuando nos soltaba alguna que otra sonrisilla, y a mi, por lo menos, me alegraba bastante. Tiene una sonrisa preciosa y hace que todos mis problemas desaparezcan en cuestión de segundos.

3 comentarios :

  1. Felicidades campeonas!

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  2. Madre de dios, tu eres todo un ejemplo!

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  3. Me alegro bastante de que todo te haya ido tan bien, porque has tenido mucha suerte, por otra parte tenias que haber pensado lo que habias hecho.
    suerte, que vaya todo muy bien.

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