27 de marzo de 2013

Vuelta a casa, esta vez con ella.

Me costaba mucho despedirme de Claudia cuando me volvía a casa, pero ahora sabía que quedaba muy poco para volverme con ella. En el horario médico siempre aparecía la "B", de dado por boca, y cuando estaba yo también le daba el biberón. Eran biberones chiquitísimos, y aunque le costaba bastante tomárselos se los tomaba bien, sin vomitar ni nada.
El 10 de diciembre una enfermera se acercó mientras le estaba dando de comer y me dijo: "Pues ya come bastante bien", se puso a mirar el horario médico, vio que se lo tomaba todo por boca, y dijo: "Mañana para casita, eh". Sonreí, sonreí muchísimo. Nunca unas palabras me habían alegrado tanto, esa frase marcó un antes y un después.


Empecé a dar besos y abrazos a Claudia, llamé a mi madre corriendo y le dije que mañana nos íbamos para casa. Me dejó sorda. Empezó a chillar por teléfono junto a mi hermana. Llamó a toda la familia y todos me felicitaron. Volví a llorar, pero después de 27 días, lloré de alegría. Iba dando saltitos por todos los lados, me encerré en el cuartito de padres y me puse a gritar. Dios, por fin iba a tener a Claudia las 24 horas del día conmigo, tanta lucha había valido la pena.
Quitaron a Claudia el cable del talón, el del aparato de las pulsaciones y respiraciones. Al principio me daba miedo no saber si estaba bien, ya que no había pitidos que me avisasen. pero me encantaba poder cogerla sin miedo a desenchufar un cable.
Empezaron a hacerla todas las pruebas que se hacen antes de dar el alta y cruzaba los dedos para que las cosas saliesen bien y no vomitase. También aprovecharon para ponerle la vacuna del mes y no lloró nada.
Rellené todos los papeles necesarios y hablé con una enfermera sobre los cuidados de un recién nacido prematuro. Al volver a casa montamos corriendo su cunita, estaba deseando verla allí dormida.
Mi cuerpo estaba lleno de ilusión y felicidad, no dormí nada esa noche.

Por fin llegó el día 11, quería irme a casa ya y mi madre estaba esperando mi llamada para avisarle de que viniese a buscarme junto con mi abuelo. Pero nada. Las 12 de la mañana, la 1 de la tarde, las 3... Faltaba hacerla una ecografía cerebral. A las 4 de la tarde me avisaron para bajar a hacérsela. Mientras el médico se la estaba haciendo llamó a varias enfermeras, volví a asustarme, algo parecía ir mal. Claudia tenía una "Lesión parenqimatosa de Grado I, y un quiste cerebral en el lado derecho" No sé qué es, sólo sé que en ese momento no era grave y no nos han vuelto a decir nada sobre ello. Yo claro, en ese momento me volví a derrumbar pensando que le pasaba algo a mi hija, hasta que me dieron los papeles del alta y me dijeron que ya podía irme para casa. No tardé ni dos minutos en llamar a mi madre corriendo. Me despedí de todos, todas las madres y enfermeras que me conocían me felicitaron y se despidieron de mi, sabía que les iba a echar de menos, pero no quería volver. Vestí a mi hija con un trajecito rosa (que está guardado de recuerdo) y esperé con ella en brazos a que viniesen a buscarnos. Buscarnos... Qué bien sonaba decirlo en plural.

En el camino en el coche no paraba de mirarla. Estaba preciosa con la ropita que le puse y el gorrito para que no cogiese frío. En cuanto llegamos a casa la tumbé en su moisés y le estaba enorme.  Me pasé toda la tarde mirándola. Por fin después de 29 días de lágrimas, sufrimiento, lucha diaria, sorpresas buenas, y no tan buenas, madrugones y noches sin dormir, Claudia estaba conmigo. Todo había salido perfecto. Fueron los 29 peores y más largos días de mi vida, pero valió la pena. Por fin la tenía ahí, a mi lado, perfecta como una campeona.

Nunca me rendí. Ella nunca dejó de luchar.

5 comentarios :

  1. Soy de nuevo @NoeLovePhoskitos este blog es tan asdfjvndknf, tú y Claudia sois perfectas. No creo que yo podria haber soportado todo eso. Besitos de nocilla y cola-cao<3

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  2. Piel de gallina. Enhorabuena.

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  3. Oh que bonito :) me he emocionado y todo que grandes sois espero que os vaya bien en la vida y sonreir siempre :') un beso y abrazo muy fuerte para las dos

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  4. Tienes una fuerza increíble. Claudia va a estar muy orgullosa de ti.

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  5. Hola, Lydia! Ayer descubrí tu blog por casualidad cotilleando el ask, y la verdad que desde que entré me enganché. Todos los días entro a tu blog y leo todas las entradas que me faltan por ver y cada entrada que leo me gusta.
    La verdad es que eres una chica muy fuerte y tu hija, Claudia, es una niña muy fuerte también, se ve que han conseguido salir a adelante y que tu familias te apoya en todo, y ese es el mejor regalo que podrías tener. Un hijo es un regalo digan lo que digan, y creo que hiciste lo mejor al decidir quedarte con ella. Habrá momentos en los que no todo será color de rosa, pero verás que la mayoría de ellos serán buenos y bonitos y te harán feliz.
    Disfruta de tu niña y sigue así, nunca pierdas la fuerza y la alegría.

    Un beso para ti y otro para Claudia.
    (Te sigo en twitter, en ask y aquí, en el blog. Me enganché a tu historia jajajaja)

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