25 de marzo de 2013

Un embarazo de un mes.

Todos los jueves cumplía una semana más de embarazo, y las primeras semanas después de enterarme de mi embarazo fueron horribles. No quería creérmelo, no podía estar pasándome a mi. Siempre vemos casos de chicas jóvenes que se quedan embarazadas y pensamos lo duro que debe ser para ellas, pero jamás se nos pasa por la cabeza que nos puede ocurrir también a nosotras, hasta que nos pasa.
Mi hermana pequeña estaba tan contenta, parecía que los reyes le iban a traer una muñeca nueva. Mi familia se pasaba todo el día pendiente de mi, me querían, y nos apoyaron a todos, sobretodo a mis padres, les ayudaron muchísimo y ellos me ayudaban a mi.
Yo seguía haciendo mi vida normal. Iba al instituto, sacaba buenas notas, hablé con mi tutora sobre mi embarazo y a mis compañeros les dije que tenía una contractura en la espalda y no podía hacer gimnasia. Por el momento no quería que nadie, excepto mis amigas más intimas, se enterasen de mi embarazo, me ponía camisas anchas y, aunque día a día la tripa se iba a notando más y ya era muy difícil esconderla, no quería que lo supiesen. Pasé varios cursos donde llegué a recibir cientos de insultos y pensaba que si se enteraban de que estaba embarazada me harían la vida imposible. Meses más tarde cuando todos se enteraron de que había sido madre su reacción fue todo lo contrario, me apoyaron e incluso muchas de las personas que me estuvieron insultando cursos atrás, me pidieron perdón.
Entre que mi tripa era pequeñita, mi conocimiento de que estaba embarazada apenas duró unas semanas, y me ponía ropa ancha, no pude lucir nada de tripa, y sinceramente me habría encantado.


Durante mi embarazo tenía antojo de dulce, estaba todo el día comiendo bolsas enormes de chuches o con chocolate o bocadillos de nocilla en la boca También tenía antojo de vinagre. A mi siempre me han encantado las aceitunas, los pepinillos, y todo lo que estuviese empapado en vinagre, pero en el embarazo mis ganas de comer algo relacionado con ello aumentaron. De hecho, había tardes que me compraba un bote de aceitunas y me lo comía yo sola en unos minutos.
Mi estado de ánimo estaba a flor de piel, un día estaba muy contenta, otro muy enfadad, otro muy triste... Parecía una montaña rusa, pero cuando me enteré de mi embarazo me tiraba todo el día llorando. Unos me decían que diese a la niña en adopción, otros que me la quedase… Muchos me decían que me iba a arruinar la vida, que me olvidase de estudiar, de tener pareja, y un montón de cosas más. Obviamente no quería tener un hijo tan joven, pero yo quería a ese bebé, sabía que tenía que quedarse conmigo, algo dentro de mi me lo decía.
La tripa creció muchísimo en apenas 3 semanas, era muy difícil ocultarlo, sobre todo por el ombligo. Destacaba un pequeño botoncito en medio de la tripa. Tenía muchos dolores de espalda, no podía apenas andar y hasta me metía las manos en los bolsillos cuando iba por la calle para sujetarme la tripa.


Cuando empecé a notar las pataditas de Claudia todo cambió. Estaba deseando verla, y cuando no notaba su movimiento me asustaba, eso sí, cuando le daba por moverse no paraba, sobretodo por las noches cuando yo intentaba dormir y a ella le daba por dar pataditas y pegarse un buen bailecito dentro de mi tripa. Iba por la calle y se colocaba a un lado haciendo que ahí tuviese presión y más peso, e incluso a veces podía notar su pie o cabeza ahí pegada o cuando estaba tumbada podía ver como mi tripa se deformaba y de golpe aparecía un bulto a un lado. Podía notar hasta su hipo y sus latidos. 
Mi familia fue y es genial. Empezaron a regalarme todo lo que un bebé necesita. Ya no teníamos dónde meter las cosas y tuvimos que comprar dos armarios exclusivamente para su ropa y sus cosas. Amigas de mi madre, mías, vecinos, y vecinos de familiares me daban bolsas llenas de ropa o me regalaban algo para Claudia. Se les veía muy ilusionados a todos, e incluso mis padres se pasaban todo el día tocándome la tripa y cada vez que me levantaba le daban los buenos días.
Tuvieron que hacerme todas las pruebas que se hacen durante el embarazo en apenas unos días, un montón de análisis y de pruebas horrorosas. El primer día que me pusieron las correas y escuché el latido de mi hija fue una sensación increíble, detrás de la cortina donde me lo estaban haciendo estaban mi madre y mi tía, y podía ver la cara de nervios e ilusión que tenía mi madre.
En la última ecografía que me hicieron (a la semana de enterarme de mi embarazo) me dijeron que era niña y la vi por primera vez. Salí con una sonrisa tremenda del hospital ese día. Yo siempre le llamaba por “mi niño” o “mi chico” cuando le hablaba a la tripa, y cuando me dijeron que era una niña se me hizo raro, pero ahora prefiero haber tenido una niña.
El tema del nombre fue algo complicado, es muy difícil elegir un nombre que va a llevar una persona toda su vida. Que si Alba, Paola, Paula, Clara, Eva… Todo el día buscando por internet, hasta que apareció el nombre de Claudia, a mis padres y a mi nos encantó y así se quedó.
El primer y único día que fui a la clase de preparación al parto días antes de dar a luz me daba vergüenza estar rodeada de madres mayores que yo con unas tripas tan enormes y yo con una tripita tan pequeña disimulada con un jersey rosa ancho. Buscando entre la gente me encontré a una conocida y a partir de ahí el rumor sobre mi embarazo se fue haciendo más mayor. Muchas personas de mi instituto me empezaron a preguntar y como yo no podía ocultarlo más acabé afirmándolo. "QUE SÍ, ESTOY EMBARAZADA". Al día siguiente de decir a la gente que estaba embarazada algo empezó a ir mal.                            
El parto se había adelantado.

4 comentarios :

  1. Eres GRANDE, GIGANTE! Idola y punto!! :D@Esther_FEM

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  2. Me parece MUY valiente por tu parte, ser tan pequeña y poder haber sobrellevado todo eso, y cuidar de tu pequeña Claudia. Eres una chica fuerte, y admirable. Yo tengo 14 años solamente, pero me intento poner en tu lugar, y me costaría pasar por todo eso un montón. Pero quiero decirte, que por mucha gente que te insulte, o te llame cosas cuando no saben por dónde has pasado, no les hagas caso. Eres fuerte, eres una luchadora, y no dejes que cambien tu estado de humor. Claudia, te lo alegrará, y lo más grande e importante que puedes tener, es a ella, cuando te llama mamá, o cuando la ves crecer poco a poco. Lo importante, es que estáis bien, tanto tú, como ella. Estoy, y estamos contigo. Tienes nuestro apoyo. ¡Sigue así Lydia! :) Un besito para ti y para Claudia :)

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  3. El primero mes hay muchos cambios en el cuerpo de la madre, gracias por la información el articulo esta muy bien.

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  4. Escribes genial, chica. Eres muy grande.

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