20 de mayo de 2013

Es pequeña, pero para mi es enorme.

Desde pequeña he sido una persona muy frágil a la cual cualquier crítica le afectaba. Antes era gordita y nunca me he considerado guapa, y con esas características lo normal es que la sociedad te trate fatal, y así me trataban a mi. Hasta que llegó Claudia. Mi "me quiero morir" al minuto de enterarme que estaba embarazada. Mi "yo no quiero un hijo" a las horas de saberlo. Mi "la necesito ya aquí conmigo" a la semana de ello. Mi "vas a ser fuerte y saldrás de esta" a las horas de que ella naciese. Mi "estoy orgullosa de ti" al minuto de que me dijeran que ya estaba recuperada de sus problemas, y mi "si te pasa algo me muero" de mi día a día. 

Cada vez que la miro mientras duerme, pienso: “¿Cómo sería mi vida si ahora mismo ella no estuviese aquí?". Mi principal preocupación ahora mismo es su felicidad, y así lo será por siempre. Puedo decir muy segura que el ser madre me ha convertido en lo que soy ahora. Una persona que aprovecha cada segundo de su vida y nunca deja de sonreír por muy mal que vayan las cosas, y que sobre todo, nunca se rinde. Para mi Claudia ha sido mi "salvación", mi fuerza para salir adelante, y sé perfectamente que sin ella no habría conseguido absolutamente nada. Que sí, que pensaréis que es un bebé, que no sabe ni hablar, y que ni siquiera sabe darme un abrazo, pero la sonrisa sincera de un bebé, de tu bebé, hace millones de veces más que un te quiero de la persona que más amas. No sabéis por todo lo que he tenido que pasar, todo lo que he llorado, todo lo que me he tirado por los pasillos de un hospital cuando me daban una mala noticia, todas esas llamadas de teléfono llorando, y otras llorando pero de alegría. Esos gritos de desesperación, y esos saltos de alegría. Esos "no puedo más", y esos "venga, un poquito más". No sabéis lo que es enfrentarse a un embarazo con 15 años, y dar a luz tan sólo al mes de enterarte, sin ni siquiera tener la cabeza amueblada. 
Pero ha sido ella la que ha conseguido todo esto, quien me devolvía las ganas de seguir adelante cuando no podía más, quien salió adelante a pesar de todos los problemas que tenía, y con apenas unos días de vida, ya estaba sonriendo. Quien ha conseguido alegrar a toda una familia. Quien ha conseguido convertirme en la madre que actualmente soy, es ella la que sale adelante con su fuerza y es ella la que me ha hecho la persona más feliz. No me arrepiento para nada de lo mejor que ha pasado por mi vida, de mi bebé, de mi ranita, de mi princesa, de la niña más fuerte que conozco, de mi hija. Yo no he perdido mi vida. Yo he empezado una nueva y mejor, una vida al lado de ella. Al lado de una persona que sé que nunca me va a dejar, de mi hija. Será pequeña, pero para mi es enorme.

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