24 de junio de 2013

El parto y sus sensaciones.

Toda mujer tiene miedo al parto. La mayoría son dolorosos, pero hay otros que apenas duelen y se está tranquila. También hay partos que salen bien, y otros que salen mal y el bebé puede morir, acabar con un problema, tener que permanecer ingresado, o tú puedes perder mucha sangre y hasta morir, pero eso ya son casos muy pequeños. El día que me dijeron que estaba de parto tuve bastante miedo, no por los dolores, sino porque a Claudia le ocurriese algo al ser prematura.

Todos los partos empiezan con contracciones. Los últimos meses de embarazo es normal sentir pequeñas contracciones de las que no hay que alarmarse, pero si se dan repetidamente hay que correr al hospital. Hay mujeres que empiezan a sangrar, como yo, y a otras se les rompe la bolsa, o por lo contrario se la tienen que romper en el hospital como me hicieron a mí. Yo ya tenía la epidural puesta por lo que no noté nada, pero te meten un palito fino y largo y de repente notas un... Ploff, y parece que estás meándote. Cuando vas al hospital porque estás de parto te ponen un camisón y luego te meten en una habitación en la sala de dilatación, en la que puede estar quién quiera, tu pareja, tu madre, da igual. Te ponen unas correas en la tripa para ver las contracciones y pulsaciones del bebé, y si hay algún problema o se trata de un parto prematuro intentarán frenarlo con una inyección, y hay veces que puedes aguantar semanas. Si no se pudo frenar te pondrán otra inyección para desarrollar más rápido sus pulmones para prepararlo al exterior. Cuando estás dilatando te recomiendan andar para que todo vaya más rápido, y cada cierto tiempo van viniendo médicas y te van mirando cuánto vas dilatada. Si el parto se hace muy largo, ven que el niño no está bien colocado o tiene algún problema, tendrán que hacer una cesárea de urgencia. Cuando estás lo suficientemente dilatada te dicen si quieres epidural, y si tú quieres llaman al anestesista. Si tú no puedes con el dolor la pides antes, pero tienes que estar lo suficientemente dilatada para ello. Con ella no dejas de sentir del todo, es como si se te durmiesen las piernas. No notas ni las contracciones ni dolor, pero en la expulsión del bebé notas muchísima presión. Durante todo el rato de la dilatación estás bastante nerviosa, pero estás deseando que todo acabe para tener por fin a tu bebé. Cuando ya estás de 10 cm te llevan al paritorio y ahí estás rodeada de médicas y te dicen cuándo empujar. Cuando el bebé sale te lo ponen en tu pecho para cortar el cordón, y después lo lavan, le miden, le pesan, y te dicen si tiene algún problema y la hora de su nacimiento. Si el bebé está bien te lo dan, y si lo tienen que ingresar se lo llevan corriendo en una incubadora. En ocasiones la salida del bebé se complica y tienen que utilizar forces o ventosas. Después de la salida del bebé tienen que sacarte la bolsa tirando del cordón umbilical, y sacar el resto de trozos de ella que hayan quedado en tu interior al romperse. En mi caso tuvieron que hacerme una ecografía a los minutos de nacer mi hija porque me quedaron bastantes trozos y tuvieron que sacármelos uno a uno. En algunos partos hace falta hacer cortes para que el bebé salga mejor, y en esos casos se darán puntos. Después del parto tienes que estar dos horas de nuevo en la sala de dilatación antes de subir a la habitación para que miren si va todo bien, y si el bebé está contigo estarás amamantándole.
Después de dar a luz estás con la cuarentena, que es sangrado poco abundante. Se supone que son 40 días, pero yo estuve 2 semanas, depende de cada mujer. Durante la cuarentena eres muy fértil, por lo que hay que tener mucho cuidado de no volver a quedar embarazada. La regla si estás dando el pecho puede tardar hasta más de un año en volver, pero si no lo das tarda unos meses en venirte, eso sí, aunque no haya vuelto la regla puedes volver a quedarte embarazada.
Sinceramente, cuando ves a tu bebé por primera vez y te lo ponen en tu pecho se te olvida todo. Dejas de sentir dolor, es una sensación increíble, única, y cuando le ves su cara, para ti la más bonita, piensas... Este es mi bebé, el que llevo esperando todos estos meses, por fin estás conmigo y estás genial. Es lo más bonito que puede experimentar una mujer, y todo ese sufrimiento y esa espera, vale la pena. 

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