15 de julio de 2013

8 meses ya, que se dice pronto.

Después de mucha espera, este mes empecé a darle a Claudia aspitos y pan. Cuando le enseñamos un aspito se vuelve como loca, eso sí, las galletas son su debilidad, le encantan, pero al final se las tengo que quitar porque acaba con trozos muy pequeños, y eso hace que saque su genio y se ponga a llorar, porque esa es otra. Yo soy una persona con mucho genio que se enfada y grita por cualquier cosa, pero sin duda mi hija me supera el doble. Cada 10 minutos en mi casa se escucha un grito que dice... "¡CLAUDIA!", y ahí está ella, haciendo de las suyas. 


Ya ha aprendido a ponerse el chupete sola, aunque tenga que darle mil vueltas hasta que consigue encontrar la tetina y meterla en la posición correcta. También ha aprendido a cogerse los pies y de vez en cuando se los mete en la boca. Después de muchos intentos ya sabe sentarse sola durante unos minutos, y ya sabe darse la vuelta cuando está tumbada boca arriba, por lo que ya es un peligro dejarla sola en una superficie alta, y además ahora le ha dado por ponerse cosas encima de la cara, da igual lo que sea, ella se divierte. Coge los cojines y se los pone en la cara, está tumbada en mi cama y tira de mi almohada para ponérsela encima, coge su ropa cuando la estamos cambiando e igual, e incluso dodotis recién quitados. Ya no se la puede dejar sola ni un minuto. 
Nos regalaron un correpasillos y la verdad es que tanto ella como yo nos divertimos mucho corriendo de un lado para el otro. También nos dejaron un parque para bebés y aunque no le gusta estar mucho tiempo allí dentro, cuando lo está se divierte jugando, y muchas veces la dejamos sentada en su silla con varios juguetes y ni nos enteramos de que hay una niña en casa. Con esto me empiezo a dar cuenta de que cada vez es más independiente y es capaz de jugar sola o de entretenerse con lo que sea.
Con este calor tan insoportable las noches son una tortura. Cada media hora se despierta llorando bien porque tiene calor, o porque se le ha caído el chupete, y a mi me toca levantarme o por lo contrario llevármela a mi cama y dormir con ella. Pero luego por las tardes nos damos un bañito juntas, jugando con sus patitos de goma, y ella tan feliz y fresquita.
Como muchos sabéis este mes participé en una especie de concurso. Consistía en dar 'me gusta' a un enlace de facebook, y por cada me gusta yo conseguía un punto que luego podía canjear por los regalos que quisiese. Con ayuda de muchos de vosotros conseguí más de 60 puntos en menos de un día, por lo que pude canjear todos los regalos que había. También gané un sorteo. Repartían unos lotes de leche y yo fui una de las ganadoras. Cuando vi mi nombre en la lista me puse a dar saltos de alegría, una ayuda nunca viene mal.
Sin duda este mes ha sido uno de los mejores con diferencia, aunque yo ahora mismo estoy pasando por una época que muchas madres experimentan. Ese momento en el que hay días que quiero que Claudia crezca para hacer más cosas con ella y al siguiente me da pena que se vaya haciendo mayor. Y es que mi pequeña ya no es tan pequeña, pero por mucho que crezca, por mucho que se haga mayor, no pienso separarme de su lado, de ayudarla a crecer y sobretodo, hacer que sea feliz todos los días de su vida.

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