27 de septiembre de 2013

Madre y estudiante.

Como muchos ya sabéis, yo estuve el curso 2012-2013 sin estudiar. Estaba en 1º de bachillerato y el parto iba a ser para navidades, por lo que yo iba a poder seguir estudiando sin problemas, hasta que hubo complicaciones y el parto se adelantó a noviembre. Claudia estuvo ingresada un mes en el hospital por ser prematura y yo iba cada día a cuidarla. Eso hizo que el resto del 1er trimestre lo perdiese, así que mis profesores me aconsejaron darme de baja ese curso para que mis notas no afectasen a mi media de selectividad y empezar de nuevo en septiembre, y así hice. Ahora he vuelto a las clases, y con ello, he tenido y tendré que vivir nuevas experiencias y obstáculos.
Vuelvo a empezar 1º de bachiller, ciencias, y espero que este curso se me de igual que los anteriores. Nunca he suspendido ninguna asignatura, y como mucho habré suspendido dos o tres exámenes en mi vida, y espero que siga siendo así por mucho tiempo.

13 de septiembre de 2013

10 meses junto a ti.

Hoy es otro día más que me paso recordando cómo empezó todo. El día que la tuve por primera vez entre mis brazos, su primera noche en casa, su primera sonrisa, su primera palabra. Hoy, Claudia hace 10 meses, 10 meses cada uno mejor que el anterior.
Si en la entrada donde os contaba los 9 meses de Claudia os dije que ya se ponía de pie y daba pasitos, ahora en esta donde os hablaré de este último mes os digo que quiere estar todo el día de pie, si la sentamos llora y hace fuerza con las piernas para ponerse de pie o por lo contrario se estira para llegar al suelo, aunque aún no sepa andar.

6 de septiembre de 2013

En mi vida, en mi corazón, en mi piel.

"Es una locura, pero tengo ganas de hacerlo". 
Esas fueron las primeras palabras que pasaron por mi mente cuando se me ocurrió hacerme un tatuaje.
Cuando nació mi hija la frase "Never give up" (nunca te rindas) pasó a tener un significado enorme para mí. Cuando me enteré que estaba embarazada, a pesar de mi corta edad y de tener que afrontarlo sola, quise seguir adelante. Cuando todo estaba tan mal, me pasaba las horas encerrada en un hospital, y mi mente pensaba 'no puedo más', yo quería seguir. Cuando las cosas se ponían difíciles no quise dejarlo todo, no quise rendirme, quise seguir adelante por mí y por ella, mi hija. Por eso mismo, pasó por mi mente tatuarme esa frase para tenerla siempre en mente, hasta que se lo comenté a mis padres y se rieron. Yo cada día quiero algo nuevo, y ellos sabían que un tatuaje iba a ser un simple capricho que con los días se me iba a olvidar, y así fue, me olvidé de esa idea. Hasta que a los meses la idea volvió a mí, pero esta vez un XIII (13, en números romanos). Iba a ser pequeño, con líneas rectas, y por lo tanto apenas me iba a doler. No sabía dónde hacerlo, pensé en el tobillo y en el costado, hasta que mi madre me dijo: "Si te vas a hacer un tatuaje, hazlo en un sitio donde lo puedas lucir, en la muñeca por ejemplo.” A mí siempre me han dado mucho “asco” y respeto las venas de las muñecas, no podía ni mirarlas, y sabía que hacerme un tatuaje ahí iba a ser un sacrificio y una superación para mí, pero decidí hacerlo. Mis padres parecía que esta vez iban enserio, estaban convencidos de que me iba a hacer el tatuaje, hasta el punto en el que una mañana mi madre me dijo: "Esta chica se lo ha hecho aquí, ve con ella y pides cita." Tener el apoyo de mis padres me hizo tener más ganas de hacerlo, hasta el punto en el que pensé que tan solo un XIII iba a ser muy poco, yo quería más, quería algo relacionado con mi hija directamente, así que qué menos que tatuarme su nombre. A la tercera fue la vencida, mi tatuaje iba a ser su nombre y su día de nacimiento, además de que según dicen, el 13 en tatuajes da buena suerte. Le dije a mis padres que iba enserio lo del tatuaje, que me llevasen a pedir cita, que me iba a atrever a hacérmelo.