18 de octubre de 2013

11 meses: Mes de cambios.

Mi hija hace unos días hizo 11 meses, y sinceramente, este ha sido uno de los mejores lleno de cambios, y un montón de desarrollos por parte de Claudia. Cada vez hace más cositas y cada vez la veo más niña y menos bebé, de hecho, está grandísima y he tenido que comprar un montón de ropa para este invierno y la próxima primavera. Aún no me puedo creer que quede menos de un mes para su primer cumpleaños, el tiempo pasa volando cuando tienes a alguien que hace que tus días pasen siempre con una sonrisa las 24 horas.
Ya hemos empezado a darle puré de pescado y se lo come genial, pero huele que echa para atrás. El pan, las galletas, los aspitos, y todo lo que pille se lo come de una forma rarísima. En vez de chuparlos o moderlos como normalmente hacen todos los bebés ella saca las migitas del pan, o espachurra las galletas, los aspitos o lo que le des apretando el puño, y lo que se come son los trocitos diminutos que caen en la mesa de su trona, parece un pajarillo cogiendo con los dedos las migitas y llevándoselas a la boca. He averiguado que le gustan muchísimo los perros. De hecho por las mañanas tengo que ponerle el programa "malas pulgas", que trata sobre un hombre que adiestra a los perros, y se queda embobada mirándolo.

11 de octubre de 2013

De un segundo a otro.

Mañana hace un año que me enteré que estaba embarazada. Que Claudia se estaba formando en mi interior y que mi vida iba a cambiar por completo. En esta entrada ya conté por qué me enteré tan tarde mi embarazo, pero esta vez hablaré más extensamente de ese día tan especial, 12 de octubre.
Todo empezó una semana santa de 2012, yo me quedé embarazada y no lo iba a saber hasta 6 meses después. Octubre de 2012 fue uno de los peores meses de toda mi vida. A principios de mi embarazo había tenido sospechas, pero después de hacerme el test y que diese negativo, y de ir al médico y que me dijese que era una gastritis me olvidé completamente de la idea de estar embarazada. Hasta que llegó este mes, y los síntomas junto a las sospechas volvieron a mí. Tenía la tripa enorme, los pechos sensibles, estrías por toda la espalda y un extraño movimiento en mi interior. Yo en el fondo, muy en el fondo, sabía que estaba embarazada, pero tenía miedo de aceptarlo, de hacerme otro test, de hablarlo con mi madre, o de ir directamente al médico. Tan sólo tenía 15 añitos, era imposible que estuviese embarazada, ¿qué iba a hacer con mi vida?