11 de octubre de 2013

De un segundo a otro.

Mañana hace un año que me enteré que estaba embarazada. Que Claudia se estaba formando en mi interior y que mi vida iba a cambiar por completo. En esta entrada ya conté por qué me enteré tan tarde mi embarazo, pero esta vez hablaré más extensamente de ese día tan especial, 12 de octubre.
Todo empezó una semana santa de 2012, yo me quedé embarazada y no lo iba a saber hasta 6 meses después. Octubre de 2012 fue uno de los peores meses de toda mi vida. A principios de mi embarazo había tenido sospechas, pero después de hacerme el test y que diese negativo, y de ir al médico y que me dijese que era una gastritis me olvidé completamente de la idea de estar embarazada. Hasta que llegó este mes, y los síntomas junto a las sospechas volvieron a mí. Tenía la tripa enorme, los pechos sensibles, estrías por toda la espalda y un extraño movimiento en mi interior. Yo en el fondo, muy en el fondo, sabía que estaba embarazada, pero tenía miedo de aceptarlo, de hacerme otro test, de hablarlo con mi madre, o de ir directamente al médico. Tan sólo tenía 15 añitos, era imposible que estuviese embarazada, ¿qué iba a hacer con mi vida?

De vez en cuando preguntaba a mi madre si era normal tener la tripa hinchada, si era normal que se me empezase a salir el ombligo, que me empezasen a salir estrías, y que tuviese esos movimientos a los que yo llamaba “gases”. Ella siempre me preguntaba si yo podía estar embarazada, a lo que con miedo respondía que no, que era imposible. (Mi cabeza recordaba una y otra vez la imagen de ese test negativo entre mis manos, entonces para mi era imposible un embarazo a pesar de todos los síntomas que tenía, sólo me faltaba un cartel con luces que pusiese: “¡Enhorabuena, está usted embarazada, date cuenta de una vez!”.) Fuese donde fuese veía embarazadas, carritos de bebés, e incluso en clase hablábamos de la maternidad. Cada día que pasaba tenía más sospechas que el anterior, y por lo tanto, más miedo. Si alguien hubiese leído mi historial de internet habría leído cada dos por tres páginas de maternidad, síntomas de embarazo, embarazo mes a mes… Comparaba mi tripa con las de internet, estuve tomando medicamentos “para los gases” e hice una y mil cosas. Yo no quería estar embarazada, quería engañar a mi cabeza. Una noche leí que es muy normal que al final del embarazo saliese algo de líquido del pecho o incluso leche, a si que yo, asustada, decidí comprobarlo. Cuando vi esas gotitas caer no me lo podía creer, me encerré en mi cuarto y empecé a llorar. Ahora sí que sí sabía que estaba embarazada, pero ni quería ni sabía cómo decírselo a mis padres. Mi madre al oírme llorar entró a mi habitación y me preguntó qué me pasaba, pero yo le dije que no pasa nada. Ella se acostó, pero mis remordimientos de cabeza, mi susto, y todos mis miedos no me dejaban dormir. Me levanté y la pedí por favor que viniese a mi habitación, nos encerramos, nos sentamos en mi cama, y la dije lo que me había pasado esa noche y que por favor, me llevase al médico. Ella se asustó casi tanto como yo y entre lágrimas me preguntó si estaba embarazada, a lo que yo, con vergüenza y miedo le dije que no, que no lo sabía, pero que me llevase al médico. En el fondo yo ya sabía de sobra que estaba embarazada, pero no salía ese “sí” de mi boca, o ese “mamá, estoy embarazada”, a si que decidí que fuese el médico quién se lo dijera.
A la mañana siguiente, viernes 12 de octubre, me llevó mi padre por la mañana al hospital. Él no tenía ni idea de por qué estábamos ahí, yo le pedía que no entrase conmigo pero al ser menor de 16 años tenía que entrar. Entramos a una sala, me preguntaron qué me pasaba y me volvieron a mandar a la sala de espera. Nos volvieron a llamar, y entré a una sala que se encontraba en un pasillo bastante largo. Un hombre de la edad de mis padres me preguntó qué me pasaba y si era posible un embarazo. Yo, de nuevo, delante de mi padre le dije que no, a lo que él inmediatamente me puso el estetoscopio en la tripa. Me tocó la tripa y no paraba de apretarla y mirarme, a lo que me soltó un “niña, tú lo que estás es embarazada”. Aún se me forma un nudo en el estómago cuando recuerdo todo esto, me lo dijo de una forma muy fría, muy directa, en ese momento me quería morir. Toda la habitación en la que estábamos era blanca, pero mi padre al escuchar esa frase se quedó más pálido que las paredes. Nos mandaron a maternidad, mi padre en todo el camino no decía nada, ni siquiera en la sala de espera. No paraba de dar vueltas y más vueltas, eran las 11 de la mañana y la sala de espera estaba vacía, quería que todo fuese un sueño. Cuando me llamaron para hacerme la ecografía me pidieron que orinase en un tarrito y me metieron en un cuarto para que me pusiese un camisón y pudiesen mirarme bien. Ese cuartito era un baño, y estaba lleno de sábanas, pero una de ellas estaba empapada en sangre. No sabía lo que me iban a hacer, no paraba de mirar toda esa sangre y mis piernas no paraban de temblar. Salí, me senté en una especie de silla, y pasaron a hacerme la ecografía vaginal y otra normal. Me dijeron que ya estaba muy avanzado el embarazo, ya estaba de 28 semanas recién cumplidas y no había vuelta atrás.
Cuando salimos del hospital mi padre no paraba de preguntarme cómo había ocurrido, y por qué lo había hecho. Yo no podía hablar, sólo me salía la palabra perdón. Llamé a mis amigas y les dije que todas esas sospechas que ellas sabían desde un principio junto a mi eran ciertas. Mi padre llamó a mi madre, y le dijo: “Sí, está embarazada.” A lo que la escuché llorar detrás del teléfono. Tenía miedo de llegar a casa, pensaba que me iban a echar una bronca enorme, me castigarían, y me dirían de todo, pero no fue así. Me preguntaron cómo había ocurrido, se sentían algo decepcionados y puede que cabreados, no podían creer que hubiese sido tan tonta de haberme quedado embarazada, pero sabía que me iban a ayudar en todo, y así fue. También tenían miedo de que no saliese adelante, que mi vida acabase aquí, por eso me preguntaron qué quería hacer con el bebé. Días después me armé de valor y decidir seguir adelante con todo. Ella era mi niña, mi sangre, y se iba a convertir en mi vida, no podía separarme de ella y a lo hecho, pecho. Mis padres aceptaban cualquier decisión que tuviese, me apoyaban y me siguen apoyando en todo, y tenían bastante ganas de ver a la niña, y ahora como os he contado muchas veces, están encantados con su nieta. El día que me enteré que estaba embarazada no quería que mis padres llamasen a mi familia, me avergonzaba y me daba pánico su reacción, sobre todo la de mi abuelo materno. Yo para él siempre he sido “su niña, su tesoro, la joya de la familia”. Él era un padre para mí, o incluso más que un padre, y si se enteraba que su nieta estaba embarazada sabía que le iba a perder para siempre. Cuando mi madre cogió el teléfono y marcó el número de mis abuelos le grité por favor que no lo hiciera, pero por supuesto, tenían que hacerlo. Llamaron a toda la familia y todos dijeron que es no es nada malo, que ellos iban a ayudarnos en todo y que podría haber sido algo peor. Animaron a mis padres, y por la tarde toda mi casa se llenó de familiares. Yo me encerré en mi habitación a llorar, no sabía si iba a ser buena madre o iba a poder con todo esto yo sola, pero mi familia estuvo ahí desde el minuto uno ayudándome en todo, aconsejándome, e incluso estaban felices, todos queríamos tener a Claudia entre nosotros y que todo saliese bien. Eso me dio fuerzas para seguir adelante y para a día de hoy, un año después de todo esto, recordarlo todo como una anécdota más, un episodio en mi vida, un antes y un después y sobre todo, el comienzo de una gran aventura al lado de mi hija, algo de lo que sin duda no me arrepiento de nada. 

Cuando menos te lo esperas tu vida puede cambiar de un segundo a otro, y lo que hoy te parece lo peor del mundo, mañana sólo será una experiencia más.

5 comentarios :

  1. Lydia, me dejas sin palabras un día tras otro. Tengo muchísimos problemas, preocupaciones, un montón de cosas que no me dejan descansar cada noche. Y miro tu ask, tu blog, todo estoy me siento mal, porque aunque sé que tienes a un montón de gente ahí, si fuera tu amigo sé que sería capaz de hacer hasta de padre, porque de verdad, eres un amor, y me implicaría al 200% aún siendo solo amigos. Me asombra como a nuestra edad una chica puede luchar así por algo, y estoy contento por haberte conocido, aunque sea por ask, porque me has dado mucha fuerza y muchísima seguridad para salir adelante, a pesar de problemas y complicaciones que nos plantee la vida. Nunca dejaré de decirte que eres mi ídolo, que siempre te apoyaré, aún con la distancia, y que si en un futuro puedo conoceros a ti y a esa cosita enana, y guapísima, que tienes de hija, espero poder hacerlo y llevarnos genial. Que sepas que cada vez que me rallo o veo que me van mal las cosas pienso en ti, y esa sonrisa que me sale, aunque solo sea por eso, me da el valor para afrontar el día a día. Millones de gracias, me gustaría que de alguna manera estuviéramos en contacto. No sé, whatsapp, facebook, lo que tu veas, pero querría apoyarte en tu rutina, para intentar que se te haga algo más llevadera. Te diría miles de cosas más, que me salen del corazón, pero desgraciadamente no se me ocurre ninguna. Simplemente, que gracias por tu valor, tu coraje, tu superación, tu valentía, tu voluntad, tu paciencia, tu personalidad, tu amabilidad, tu manera de ver las cosas. TÚ. Decirte de nuevo que eres un icono para mí, y que ojalá seamos amigos Lydia. Un besazo enorme. (:

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    1. Jo, te había contestado a tu comentario y al final no se había publicado :/
      Bueno, te lo vuelvo a repetir. Te daría las gracias por todo esto que me has escrito, pero te aseguro que me quedaría corta, muy corta. Por cada frase que decías me quedaba más boquiabierta y por cada palabra me sacabas una pequeña sonrisa. Como tú mismo has dicho, apenas nos conocemos, tan sólo de una simple red social pero ya te tengo más cariño que a muchas otras persona, y estoy segura de que eres un chico genial. Me encantaría tenerte como amigos de verdad, y seguir manteniendo el contacto por donde sea. No pierdas nunca la sonrisa, y si en algún momento la pierdes o te encuentras mal, aquí estoy yo para ayudarte. Un beso enorme de parte de mi chiquitina y de mi :)

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  2. Es la primera vez q leo una entrada tuya y me ha encantado tu historia... Engancha y te hace leer del principip hasta el final. tus padres son ejemplares, pues muchos padres cuando estan en la situacion por la q has pasado se enfadan muchisimo, se avergüenzan, y en vez de ayudar hacen lo contrario... Pero tus padres supieron actuar como yo hubiese actuado con mi hija, primero te desahogas llorando, despues te armas de valor y despues apoyas hasta el final a tu hija para seguir hacia adelante.a Pues estar embarazada no es nada malo, malo es.un cancer... Yo me entere q estaba embarazada el 29 de octubre del año pasado, claro q tmb soy joven pero no tanto como tu, de tpdos modos tener un bebe es lp mejor q le puede pasar a una mujer. Un besazo para tu.chikitina!!

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    1. Hola :) Me alegra mucho saber que te ha gustado mi blog, yo también me he pasado por el tuyo y está genial!
      Y sí, he tenido mucha suerte con la familia que tengo, sé que muchas chicas no tienen la suerte que he tenido yo y como tú has dicho, hay muchos padres que se avergüenzan de que sus hijas adolescentes ya sean madres, pero mis padres por lo menos siempre han ido con la cabeza bien alta admitiendo que esta cosita era su nieta.
      Si a mi hija el día de mañana le pasa algo así, yo también estaré ahí para ayudarla en todo. Dentro de nada hará un año que te enteraste a si que felicidades adelantas por esa cosita tan bonita que tienes. ¡Un beso muy grande para ti y tu bebé!

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  3. Que verdad es que la vida te sorprende a cada minuto,Lydia pero tuvimos la suerte de tener unos padres maravillosos disfrútalos ,yo ya no tengo a los mios pero gracias a ellos tengo a una preciosa mujer de 24 años a mi lado , te queda tanta cosas bonitas al lado de tu hija que todo el esfuerzo merece la pena.A mi dentro de nada me quedo sin su compañía pues empieza su vida con su novio,aunque no vivamos juntas siempre nos unira nuestro amor .Sigue adelante la vida te ira llenando de momentos inolvidables al lado de Claudia ,un beso desde Sevilla de esta mama que fue adolescente como tu.

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