22 de noviembre de 2013

Unos cumpleaños muy especiales.

Como muchos ya sabéis hace unas semanas fue mi cumpleaños y el cumpleaños de mi hija. El 9 de noviembre yo cumplía 17 años, y ella el 13 de noviembre cumplió su primer año, mi primer año como madre, nuestro primer año juntas de muchos que vendrán.
Llevaba meses esperando que llegase este mes, que llegase su cumpleaños, de pasar un día genial a su lado y ver cómo disfruta con sus regalos. En verano ya empecé a hacer la lista de los regalos que quería para su cumpleaños, me desesperaba cuando no sabía qué cogerle. Ya tenía de todo, y las cosas que se me ocurrían no servían de nada y las iba a dejar por ahí tiradas, hasta que se me ocurrió la idea de regalarle un andador para que poco a poco empezase a andar por si sola. Una semana antes de nuestros cumpleaños fuimos a comprarle su regalo. La tienda estaba llena de juguetes, de luces, de muñecos, y de sonidos. Claudia estaba como loca mirando a todos los lados, estaba muy ilusionada rodeada de tantos juguetes.

13 de noviembre de 2013

Feliz primer cumpleaños pequeña.


365 días de sonrisas, 365 días de abrazos, 365 días viéndote a ti nada más despertar, 365 días de canciones inventadas para hacerte dormir, 365 días de besos de buenas noches y besos de buenos días, 365 días luchando por salir adelante y hacer que sigas así de feliz, 365 días de te quieros, 365 días de besos y cosquillas, 365 días de carcajadas, 365 días con sus noches sin dormir, 365 viéndote crecer, 365 días cada uno mejor que el anterior, 365 oliendo tu olor a bebé, 365 enseñándote a ser quién eres, y enseñándome tú a ser quién soy, 365 días junto a ti. Mi niña, mi ranita, mi amor, mi tesoro, mi chiquitina, mi gordita, mi dientecitos, mi vida, mi hija, mi Claudia.

Hoy Claudia cumple su primer año, y ahora más que nunca puedo gritar bien fuerte que no cambiaría mi vida de ahora por nada del mundo.

1 de noviembre de 2013

Noches sin dormir.

Cuando me quedé embarazada todo el mundo me decía que aprovechase cualquier momento para dormir, porque en cuanto tuviese a Claudia conmigo no habría noche que me dejase dormir del tirón, pero ella fue la excepción que rompe la regla.
Es cierto que el primer mes, acostumbrada al ambiente de un hospital donde no saben cuándo es de día y cuándo de noche, le costaba mucho dormirse por las noches porque tenía el horario cambiado, y entre eso y el tener que levantarme cada tres horas para darla de comer fueron unas noches horribles, no había quién pegase ojo. Dormía hasta las 3 de la mañana, me despertaba para darla de comer, y ya no había quién fuese capaz de dormirla, así, hasta las 6 de la mañana. Fue una tortura. Me pasaba todo el día cansadísima, pero por suerte mi madre se ofrecía voluntaria para hacer "turnos". Es decir, yo me quedaba con ella hasta las 6, y cuando mi madre se levantaba para llevar a mi hermana al colegio se quedaba con Claudia y yo podía acostarme un ratito, y esas horas de descanso me venían genial. Hasta que llegó un día en el que ya estaba tan agotada que no podía más. Necesitaba dormir, y ella tenía que acostumbrase a dormir por la noche y no por el día. Me la metía en mi cama, la ponía encima de mi pecho y ahí se quedaba dormidita. Era una experiencia genial, yo tenía miedo de moverme y "aplastarla", por eso mismo me pasaba toda la noche quieta mientras ella estaba ahí, encima de mi pecho, escuchando el latir de mi corazón, como cuando estaba dentro de mi. Eso le dejaba muy tranquila y poco a poco empezó a acostumbrarse al horario nocturno y a dormir cuando realmente toca.