1 de noviembre de 2013

Noches sin dormir.

Cuando me quedé embarazada todo el mundo me decía que aprovechase cualquier momento para dormir, porque en cuanto tuviese a Claudia conmigo no habría noche que me dejase dormir del tirón, pero ella fue la excepción que rompe la regla.
Es cierto que el primer mes, acostumbrada al ambiente de un hospital donde no saben cuándo es de día y cuándo de noche, le costaba mucho dormirse por las noches porque tenía el horario cambiado, y entre eso y el tener que levantarme cada tres horas para darla de comer fueron unas noches horribles, no había quién pegase ojo. Dormía hasta las 3 de la mañana, me despertaba para darla de comer, y ya no había quién fuese capaz de dormirla, así, hasta las 6 de la mañana. Fue una tortura. Me pasaba todo el día cansadísima, pero por suerte mi madre se ofrecía voluntaria para hacer "turnos". Es decir, yo me quedaba con ella hasta las 6, y cuando mi madre se levantaba para llevar a mi hermana al colegio se quedaba con Claudia y yo podía acostarme un ratito, y esas horas de descanso me venían genial. Hasta que llegó un día en el que ya estaba tan agotada que no podía más. Necesitaba dormir, y ella tenía que acostumbrase a dormir por la noche y no por el día. Me la metía en mi cama, la ponía encima de mi pecho y ahí se quedaba dormidita. Era una experiencia genial, yo tenía miedo de moverme y "aplastarla", por eso mismo me pasaba toda la noche quieta mientras ella estaba ahí, encima de mi pecho, escuchando el latir de mi corazón, como cuando estaba dentro de mi. Eso le dejaba muy tranquila y poco a poco empezó a acostumbrarse al horario nocturno y a dormir cuando realmente toca.


Cuando Claudia nació no paraba de ver en todos los lados "la muerte súbita del lactante". Es un riesgo que tienen todos los bebés recién nacidos de morir mientras duermen. Yo tenía mucho miedo de que me pasase eso, y siempre que la veía dormir la ponía la mano en la espalda para ver si estaba respirando o había pasado algo. Pensaba que si yo estaba durmiendo y a ella le pasaba algo o sin querer se ponía boca abajo o se ponía la manta por encima yo no me iba a enterar e iba a pasarle cualquier cosa, pero ya me avisaron que en cuanto eres madre nace ese instinto maternal en ti y el más mínimo ruido de tu hija ya te pone los 5 sentidos en alerta y te despiertas para ver qué pasa, y es cierto. Antes de quedarme embarazada ya podía caer una bomba en mi casa que no me despertaba, pero ahora con mi hija el simple movimiento de la sábana ya me pone en pie, es increíble.
Antes de tener a Claudia adoraba dormir, los fines de semana me acostaba tardísimo y por la mañana podía despertarme perfectamente a la 12 y porque tenía que comer, pero cuando me quedé embarazada estas cosas cambiaron. 
Durante el embarazo había noches que podía despertarme más de 4 veces y ya no me podía dormir, o por lo contrario había días que me dormía incluso de pie, estos fueron también unos síntomas de embarazo que me hicieron sospechar. Cuando ya sabía que estaba embarazada me costaba mucho dormirme. No sabía en qué posición ponerme para "no aplastar la tripa" y siempre acababa poniéndome en posiciones incomodísimas. 
Según Claudia fue creciendo empezó a dormir toda la noche del tirón desde los primeros meses, cuando normalmente los bebés suelen dar mucha guerra. Siempre ha sido una niña muy dormilona y aguantaba toda la noche durmiendo, no me molestaba a mi, y lo más importante, tampoco a mis padres. Nuestra habitación está pegada a la suya, y no me gustaría que porque mi hija llorase mis padres se tuviesen que despertar o levantar, y sobre todo cuando mi padre al día siguiente tenía que trabajar.  Le gustaba mucho dormirse agarrada a mi dedo, a mi también me gustaba hacerlo con mi madre cuando era un bebé, y ahora te agarra la mano directamente, parece que así se siente segura de que no te vas a ir. 
Este verano Claudia se levantaba a las 9, desayunaba, nos acostábamos un rato, y a las 10:30-11 ya estábamos en pie. Pasé de ser una adolescente normal que se levantaba a las 12, a tener que levantarme mucho antes. Por la tarde ella dormía su siesta y yo la dormía con ella, antes de cenar también se dormía un ratito y después de cenar se iba a dormir. Había y hay tardes que no quiere dormir la siesta o la duerme muy poco, y ella es una niña que como no duerma lo suficiente acaba poniéndose insoportable, llora por todo y tienes que tener mucha paciencia.
Al empezar el instituto sabía que me iba a costar mucho tener que despertarme a las 7 de la mañana después de haberme tirado tanto tiempo sin madrugar tanto, pero pensaba que Claudia seguiría dejándome dormir por las noches como ha hecho siempre, aunque últimamente esas cosas han cambiado. Como ya os dije en la entrada anterior Claudia ya tiene dos dientes (que ya se le notan cuando sonríe, está super graciosa), y tenía pinta de dolerle mucho la encía. A lo mejor estaba durmiendo, y de repente se despertaba gritando o llorando porque le dolía o porque había tenido una pesadilla y me tocaba dormirla de nuevo porque ya no se quería dormir. La acostaba en su cuna, y al rato se despertaba, se ponía de pie, yo encendía la luz y ahí me la encontraba, dando saltitos en la cuna a las 3 de la mañana cuando al día siguiente tenía que madrugar. Llegaba al instituto agotada y nada más venir en vez de echarme la siesta tenía que ponerme a estudiar. Esta semana ha dormido un poco más que las anteriores, y yo, obviamente, también, a pesar de los nervios de todos los exámenes que he tenido últimamente y de la operación de mi abuelo hace unos días, que por suerte todo salió genial y se está recuperando muy rápidamente. 
Siendo sincera prefiero pasarme toda la noche sin dormir con mi hija en brazos, que toda la noche sin dormir por estar de fiesta, porque eso de que se despierte, cogerla en brazos, y que ella sepa que está con su mamá y se calme es una experiencia que no la cambio por ninguna otra, y además, está preciosa mientras duerme, y más aún cuando sonríe en sueños. 


Ha habido un cambio muy grande en mi vida en el sentido de poder dormir menos que antes, y sabía que esto era una de las consecuencias que tenía el ser madre, pero cuando te despiertas, abres los ojos y ves a la persona que quieres ahí, a tu lado, sonriendo, las mañanas y los madrugones no parecen ser tan malos como la gente suele decir.

1 comentario :

  1. Hola,
    estaba trasteanto por internet y al leer un artículo me he acordado de tí y de tu hija, tal vez ya conozcas este sorteo pero por si acaso...
    http://percentil.com/blog/concurso-vistele-gratis/267
    Suerte

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