20 de diciembre de 2013

Mis primeros meses como madre y estudiante.

Hace unos meses cuando empecé el curso ya os hice una entrada de mi vuelta a clase, qué me parecieron mis compañeros, tantas horas sin estar al lado de mi hija, y los nervios del primer día, podéis leerla aquí.  Pero ya POR FIN han llegado las vacaciones, sí, por fin, llevaba unas semanas que no paraba de estudiar y sentía que iba a explotar, necesitaba un descanso. 
Ser madre y adolescente a la vez es muy difícil, pero si a la vez le sumamos el ser estudiante la dificultad se multiplica. He tenido que aprender a organizarme bien, a estudiar días antes de un examen, y no tener tiempo ni para mi misma, y ahora después de estos meses de tantísimo esfuerzo me siento orgullosa de mi misma. Cuando en verano decía que tenía ganas de empezar el instituto lo decía por esto, por poder mirar atrás y ver que con esfuerzo todo se puede conseguir, y que ser madre no te impide seguir con tu vida adolescente ni mucho menos dejar de estudiar.
Por suerte he tenido unos compañeros estupendos, y si os soy sincera nunca me había sentido tan agusto con una clase como lo estoy este año. No se forman los típicos grupos y todos hablan con todos. Pensaba que por el simple hecho de ser madre me iban a dejar más apartada, pero al final fue todo lo contrario. Cada vez que me preguntaban por quién es mi tatuaje me quedaba callada unos segundos y a continuación decía: "Es por mi hija". Como os podéis imaginar, las caras de las personas que se enteraban que era madre era para echarles una foto, se quedan callados, bloqueados, y lo único que sale de su boca es un: "¿Cuántos años tienes?". Después de responder con mi edad muchas personas podrían haberme insultado, darme de lado, o decirme cualquier cosa, pero todos me animaron y me apoyaron. En los momentos en que cuento que soy madre no siento miedo ni vergüenza, todo lo contrario. Ya es algo que forma parte de mí, algo de lo que me siento orgullosa y no me avergüenzo. No me importaría gritar a los cuatro vientos que soy madre y lo feliz que estoy al lado de mi hija.


He tenido muchas bajadas de ánimo, el instituto y todo el agobio muchas veces podía conmigo, y a veces, se dicen y se hacen cosas sin pensar y sin darse cuenta de que a la otra persona puede hacerle daño. He llorado muchas veces en clase cuando algo me salía mal o no me salía como me esperaba, pero también se me han saltado lágrimas de felicidad muchísimas veces, como aquella sorpresa que me dieron por mi cumpleaños y por el cumpleaños de mi hija, donde me hicieron varios regalos, hicieron entre todos un video con fotos mías y de mi hija que sacaron de este blog, y me dieron una tarjeta con firmas de mis compañeros y profesores, unas firmas donde me ponían cosas realmente bonitas. Hemos hecho más sorpresas a otros compañeros, a profesores, me han regalado leche, cereales, e incluso muñecas para Claudia sin venir a cuento, hemos reído, hemos discutido, y nos hemos ayudado, o por lo menos, yo intentaba ayudar cuando cualquier otra persona me pedía consejo relacionado con el estudio.
Muchas personas me conocen como "la mamá", ¿y sabéis? Me encanta. Cada vez que se pronuncia la palabra bebé, mamá, niño pequeño, o cosas relacionadas, me sale una sonrisita tonta al recordar a mi hija y la mayoría se giran a mirarme cada vez que digo un "eso es cierto", o cosas parecidas, cuando se habla de algo relacionado con los bebés o la maternidad. El tema de la organización ha sido muy importante estos meses. Cursos anteriores con estudiar la tarde anterior podía aprobar, pero sabía que en este curso, en bachillerato, eso iba a ser imposible. Me ponía a hacer los trabajos el mismo día que los mandaban, me ponía a estudiar para un examen varias semanas antes para que no se me acumulase todo al final y siguiendo esta organización he conseguido la meta que tenía propuesta, ahora sólo espero que mis notas se mantengan así hasta el final.
Mi día a día era muy agobiado. Me levantaba temprano, me preparaba, daba de desayunar a Claudia y me iba para el instituto. Al volver ella ya había comido, a si que me ponía a comer yo, nos poníamos un rato a jugar, y después me tumbaba con ella un rato para que se durmiese la siesta. Mientras ella dormía la siesta yo me ponía a hacer deberes, trabajos, y si tenía que estudiar para un examen me ponía a estudiar. Claudia se despertaba a las 5-6 de la tarde, le daba de merendar, y si mis padres o mi hermana podían se quedaban con ella, si no me quedaba yo con ella jugando, andando, o viendo la tele. Si mis padres se podían quedar con ella volvía a encerrarme en mi habitación a estudiar. Un rato antes de que nosotros cenásemos la duchaba, cenábamos nosotros, le daba de cenar a ella, se dormía, y una vez que se había dormido tenía que volver a mi habitación a seguir estudiando o a terminar de repasar. Los fines de semana me levantaba temprano, hacía mi habitación, iba a dar una vuelta con mi hija, y las tardes eran igual que un día de diario, encerrarme a estudiar, estaba hasta arriba de exámenes y no quería que se me acumulasen. Estaba cansada de estar encerrada en mi habitación, pero lo peor eran esas noches en que Claudia estaba malita y no dormía absolutamente nada. Hubo una noche que se tiró hasta las 3 de la mañana despierta llorando, seguramente por los dientes, y yo al día siguiente tenía que despertarme a las 7 para ir al instituto. No dormí nada esa noche, sabía que compaginar maternidad con estudios iba a tener estas consecuencias, y el día en el que no durmiese nada llegaría. 
Muchas personas me dijeron que por el simple hecho de ser madre me olvidase de estudiar, que mis notas iban a bajar mucho, no conseguiría llegar a mi carrera, y estudiar con una hija al lado sería imposible, pero ahora es cuando a esas personas les doy con un canto en los dientes demostrándoles que quien quiere, puede, y yo tenía un motivo muy grande para estudiar y seguir adelante, y ese motivo obviamente, era mi hija, ya no sólo debía hacerlo por mi, si no por ella, porque se merece un buen futuro a mi lado y yo haré lo que sea con tal de conseguirlo.

Espero que paséis unas navidades geniales y seáis muy felices con los vuestros, porque yo sin duda, lo voy a ser. Al lado de mi hija, ¿cómo no iba a serlo?

2 comentarios :

  1. FELICIDADES,me alegro que seas tan buena estudiante y sobre todo madre.Sigue formandote para tener un buen futuro aunque corran malos tiempos,asi le podras dar a claudia lo mejor .Feliz Navidad para ti y claudia descansa y carga pilas para seguir.Y sobre todo da las gracias a tu familia que sin ella no podrias estudiar y ser mama a la vez .Un saludo desde sevilla de esta que fue mama adolescente como tu.

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    1. Pedazo notazas Lydia:) Sigue así

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