24 de enero de 2014

14 meses: Pasito a pasito.

Claudia hace unas semanas hizo 14 meses. Según va creciendo va siendo más "independiente", ya juega sola con sus juguetes, se recorre la casa entera gateando sin que estemos detrás suya... Pero a la vez necesita más vigilancia y le gusta estar más conmigo, con su mamá, y rodeada de los demás.
Ya come completamente sola, de hecho sabe incluso pinchar con tenedor y beber de vaso como los adultos, aunque al final siempre acaba empapándose. Le encanta el pescado, y me alegro de que le guste, aunque en realidad le gusta cualquier tipo de comida, come absolutamente de todo y espero que siga siendo así por mucho tiempo.
Durante este último mes ha aprendido a hacer muchas cosa, entre ellas algunas divertidas, y otras muy especiales. Sabe encender mi móvil con el botón, y desbloquear la pantalla. Cuando quiere algo lo señala con el dedo, aunque yo intento que me diga lo que quiere exactamente, y así va aprendiendo a decir nuevas palabras y a saber lo que es cada cosa. Ha aprendido a decir no con la cabeza le digas lo que le digas: ¿Vamos a la calle? Y mueve la cabeza diciendo que no. ¿Te has hecho caca? Y mueve la cabeza. ¿Vamos a dormir? Y de nuevo, la mueve a toda velocidad diciendo que no. También cuando le decimos: ¿Cuántos añitos tienes? Saca un dedito y dice "uno, uno", sabe decir adiós con la manita, hola cuando ve a alguien, y decir a mi madre “yaya”, y a mi padre "yayo", a mi hermana “tata” o “nana”, a mi abuela le dice "abela" (abuela), a mi abuelo “abelo” (abuelo). Si ve a alguien llorar se acerca a esa persona y le da caricias en la cara, y mi padre le enseñó a gritar ¡gooool! Y a levantar los brazos, aunque ella acaba diciendo “¡oooool!”, pero está graciosísima.
Ya tiene 5 dientes, apunto de salirle el 6, y por suerte no ha vuelto a pasar malas noches o a sufrir por los dientes, aunque siempre dicen que los colmillos son lo peor. Cada vez que se ríe se le ven los dos de arriba y los dos de abajo, y me encanta la cara de conejito que se le pone.
Cada vez que nos ponemos a jugar con todos sus juguetes le gusta sacarlos todos, TODOS, y luego obviamente a quien le toca recoger todos esos juguetes tirados por el suelo es a mi, parece que ha pasado un huracán por la habitación de mi hermana cada vez que mi hija se pone ahí a jugar, aunque una cosa os digo, sabe dónde va cada juguete y suele dejar alguno en su sitio, de hecho hay una caja en la que dentro van piezas de diferentes tamaños y guarda todas, y si ve que falta alguna se pone a buscarla para guardarla.

10 de enero de 2014

Navidades mágicas.

Tenía muchísimas ganas de que llegase la Navidad, de poder descansar, de disfrutar al lado de mi hija, de ver todo decorado, y ver a mi hija feliz con sus regalos rodeada de toda mi familia. Y es que las navidades del año pasado fueron muy bonitas, fueron las primeras navidades al lado de mi hija aunque al ser recién nacida apenas pudimos disfrutarlas, pero sin duda estas han sido las mejores navidades de mi vida.
Una semana antes de que llegase Navidad empezamos a decorar la casa. A poner el árbol, las guirnaldas… Hace un año Claudia apenas veía con nitidez y tampoco se daba cuenta de qué era todo aquello, pero este año vi que disfrutó muchísimo jugando con las guirnaldas y viendo todo tan bonito y decorado, aunque había que tener mucho cuidado con el árbol, siempre iba hacia él para coger las bolitas. Cada vez que le preguntábamos que dónde estaba la Navidad señalaba hacia el árbol. Tanto mi hermana como yo tenemos un calcetín de Papá Noel, y yo quería uno pequeñito para Claudia. Mi padre no paraba de buscar por tiendas, hasta que un día trajo un calcetín pequeñito y precioso. Mi madre cosió el nombre de Claudia y empezó a formar parte de otro adorno más, que días después acabaría llenándose de chuches.
Compramos una pandereta para ella, y bueno, ya podéis imaginaros el ruido que había siempre en mi casa, pero ella tan feliz, dando palmas, bailando, y tocando su pandereta pequeñita. 
Una tarde fuimos a un centro comercial con mis padres y había un Rey Mago que se hacía fotos con los niños. Claudia no paraba de mirarlo, yo no me atrevía a que se hiciese una foto con él, ella era capaz de arrancarle la barba o ponerse a llorar asustada, pero al final mi madre me convenció, la pusimos en sus rodillas y, aunque no paraba de mirarle con una cara rarísima, la hicimos unas fotos preciosas con él. 
-En un abrir y cerrar de ojos llegó nochebuena. Nosotros esa noche la pasamos en casa de mis abuelos paternos con mi familia paterna, y al día siguiente, en Navidad, vamos a cenar a casa de mi familia materna por el cumpleaños de mi tía. Pensaba que esa noche Claudia daría mucha guerra y no nos dejaría cenar tranquilos, pero no fue así. Se comportó como una auténtica niña grande, sentada en su trona y comiendo con nosotros, comiendo ella sola con su tenedor y bebiéndose después sola su biberón, como digo, ya es toda una campeona. Después de cenar nos fuimos pronto a casa, esa noche iba a venir Papá Noel y había que irse a dormir pronto, pero ese día a Claudia no le apetecía nada dormir, ella quería seguir despierta como el resto, y esa noche todos disfrutamos bailando y cantando en casa la música que había en la televisión. Nos lo pasamos muy bien, hasta que ella acabó agotada y nos fuimos a dormir.